1.7.18

Viaje.

(Google)


Las desnudas laderas que el águila regenta,

los dorados sillares de las ruinas,

las silenciosas ondas del pantano,

el manto amarillento de los pastos,

los granitos quebrados en trinchera,

las luces matinales en la encina

y tú,

-equipaje de dudas y mentiras-

viajando solitario a tu condena.

VIAJE.
27/06/2018



5.6.18

Efemérides.


¿A quién se le ocurre nacer el mismo día que Velázquez y García Lorca?
Te quedas desde ese momento sin lugar en la vida.
Congelado en un plano americano [yo nací (perdonadme)… con el cine], sabiendo que nunca te enfocarán en un contrapicado primer plano como a Ingrid Bergman.
Sobre todo si, al final, recalas en la blogosfera. Hasta que no empiezas a escribir, escribir parece la cosa más gratuita, casi la más improbable. Después llega un momento en que uno se da cuenta de que está obligado a escribir. Y uno siente desasosiego cuando no ha hecho, casi cada día, el gesto tan narcisista de llenar la ‘página’ en blanco. En realidad se escribe para esconderse uno mismo bajo su propia escritura. Para que la vida quede absorbida en ese rectángulo de papel o plasma. Pero la vida nunca se pasa a ese universo de ‘dos’ dimensiones, siempre continúa fuera de allí.

Efemérides: Aniversario en fin, que no onomástica.
Deberíamos consolarnos ¡ay! con el horóscopo del quindenio que falta:
“Mercurio, asediado por Urano, crea volatilidad.
Beneficiosa influencia de la Luna nueva.
La Diosa Fortuna anuncia triunfo, el Sol, autoconfianza y Venus… rosas rojas”.

Aunque a estas alturas del cuarenta de mayo: Dios ha muerto, los Marx están muertos y yo mismo ya no me siento muy bien.



11.4.18

Unamuno (1)

D. MIGUEL DE UNAM… 1


‘Autorretrato’

Unamuno, pensador heterodoxo, y heteróclito, fue perfectamente consciente de que no le bastaría con pensar bien o con pensar mejor, sino que tenía que pensar distinto.
[Aforismos y reflexiones. F. Fuster (ed.) Abada. Madrid, 2018]

* * *

“Si quieres, lector, leer cosas coherentes (…) búscalas en donde quieras, menos aquí, que sobran sabios y eruditos en esta nuestra ramplonería ambiente (…) a mí no me interesa sino lo que hagas, digas o pienses tú por ti mismo (…) No te preguntaré, si te encuentro en mi camino, nada (…) sino que, de poderlo, te clavaré un aguijón ardiente para oír tu quejido, para recibir tu llanto; si sé que acaba de morírsete un hijo de veinte años (…) te hablaré de ello y hurgaré en tu pena, para que me acongojes con tu congoja y en un pesar común comulguemos los dos.
*
Y si doloroso es tener que dejar de ser un día, más doloroso sería acaso seguir siendo siempre uno mismo, (…) sin poder serlo todo.
*
Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que (…) se levantan a una orden del sol y van (…) a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana (…) esa labor que como las madréporas suboceánicas echa las bases sobre la que alzan los islotes de la Historia.
*
Conocidísima es aquella antigua división de los hombres en carnales, intelectuales y espirituales, o como San Pablo los llamaba: somáticos, psíquicos y pneumáticos.
*
Somos, en efecto, de un modo; creemos ser de otro, y los demás nos creen de otro.
*
No hay más diálogo verdadero que el diálogo que entablas contigo mismo, y este diálogo sólo puedes entablarlo estando a solas. En la soledad, y sólo en soledad puedes conocerte a ti mismo como prójimo.
*
Lo mejor que se les ocurre a los hombres es lo que se les ocurre a solas, aquello que no se atreven a confesar.
*
Cuanto más simple (es) un cuerpo, más inalterable es.
*
Dejad la reforma de todo vicio, de toda flaqueza (…) proponeos, no sólo no decir mentiras, sino tampoco callar verdades (…) hacedlo así y estaréis salvos.
*
Dígase lo que se quiera, hay dos morales: la del prójimo y la propia. (…) No es raro encontrarse con ladrones que predican contra el robo, para que los demás no les hagan la competencia.
*
Se ha dicho y repetido muchas veces que el lenguaje se ha hecho para velar el pensamiento, para mentir; pero (…) el lenguaje sirve para ahorrarse el pensamiento; se habla cuando no se quiere pensar.
*
Escribe claro el que concibe o imagina claro (…) hasta cuando uno (…) se lo forma artificioso (…) pudiendo decirse de él lo que de las autobiografías, que aun mintiendo, revelan el alma de su autor.
*
Todo autor que escribe mucho se repite mucho.
*
No me cargan Dante ni Cervantes; pero me cargan y mucho, los dantófilos y los cervantófilos y toda casta de apostilladores y monaguillos de genios pasados.
*
Hay quien sostiene que un buen tabernero no debe beber vino; mas lo que parece, por lo menos, obligado en un buen tabernero es que no se emborrache. Y así, un buen crítico (…) no debe emborracharse tampoco con la poesía ajena que administra a sus lectores.
*
Se ha dicho muchas veces que uno de los mejores modos de conocer a una persona es por los pasajes que subraya y señala en las obras que lee.
*
Así como mueren más personas del miedo al frío que del frío mismo, hace más daño en la enseñanza el miedo a la razón que la razón.
*
Y ahora bien, ¿qué es una asignatura? Algo asignado, señalado, determinado de antemano, y algo, a la vez, por lo que se percibe asignación. Es la ciencia oficial o enjaulada; es, en una palabra, ciencia hecha. (…) Es todo menos lo vivo, porque lo vivo es la ciencia in fieri (…) Son las conclusiones frente a los procedimientos, el dogma frente al método, es el gato en el plato en vez de la liebre en el campo.
*
Ocurre no pocas veces que lo costoso no es la obra, sino sus preparativos, como ocurre a las veces que cuesta más levantar el andamiaje de una torre que no la torre misma.
*
La mayor de las ventajas del matrimonio, y son muchas las que tiene, es que, regularizando el apetito carnal, le quita al hombre pruritos de desasosiego.
*
La verdad es que ir a ciertos pueblos con ciertas predicaciones, es tocar el violón ante un peral en invierno para que dé peras enseguida.
*
El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura”.

* * *

Según explicaba Unamuno en un periódico en 1923, en el mundo hay dos clases de tontos: «los tontos que repiten las tonterías ajenas, o tontos de repetición, y los tontos que inventan tonterías nuevas, o tontos de iniciación». De este segundo grupo de tontos formarían parte también los genios (o tontos originarios). La diferencia entre los tontos de uno y otro nivel es que, mientras que los primeros piensan usando el sentido común, los segundos sólo se valen de paradojas.
Frente a él, en las escuelas franquistas lo que nos enseñaban (para buscar, presuntamente, una síntesis de la literatura y la aritmética) era la letanía debida, al parecer, a Muñoz Seca:

“D. Miguel de Unam… uno,
D. Benito Pérez Gal… dós,
D. Miguel de Cervan… tres,
Luca de Tena, D. Tor… cuatro,
Quevedo Villegas, D. Fran… cinco,
D. José Ortega  y  Gas…seis
 
D. Jacinto Bena-veinte”.
*

Hoy sabemos que no tenía razón D. Miguel: Vencieron y convencieron.

*
 
*

[Recopilación y notas de Sr. Verle]



25.3.18

‘Suicidio’.




(…)
Los árboles repliegan sus ramas y enrojecen...
Difícil es aún verles su esqueleto invernal.
Un amigo al que vemos cada vez menos veces
termina por no ser el amigo que era...

Voy hacia la ventana, la abro completamente;
cinco pisos debajo me parecen los árboles
mala hierba y arbustos demasiado pequeños
y demasiado frágiles incluso
para atenuar la leve caída de un gorrión.

(…)
¿Merezco alguna consideración
por no haber intentado suicidarme?
Quizá lo que temía es que esa peregrina
decisión resultase fallida,
sin darme cuenta de que practicando
es como se corrigen los errores...
Nuestras primeras fotos, caseras, lo demuestran:
sin cabeza en algunas o con media cabeza,
torcidos y velados por los flases.

Robert Lowell ‘Suicidio’ [fragmento].

Versión L. J. Moreno

15.3.18

Un razonamiento absurdo.

(Google)

“Solamente hay un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida merece o no ser vivida, es responder a la cuestión fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Apenas son juegos; primero es necesario responder (…)
Si me pregunto a mí mismo como decidir si determinado interrogante es más apremiante que otro cualquiera, concluyo que la respuesta depende de las acciones que ellos incitan, u obligan. Nunca vi morir a nadie por el argumento ontológico. Galileo, que defendía una verdad científica importante, abjuró de ella con la mayor facilidad del mundo, cuando tal verdad puso su vida en peligro. En cierto sentido, hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Nos es profundamente indiferente saber cuál de ellos, la Tierra o el Sol, gira alrededor del otro. Para decirlo claramente, es una cuestn baladí. En contrapartida, veo que muchas personas mueren porque consideran que la vida no merece la pena ser vivida (…)
Nunca ha sido tratado el suicidio sino como un fenómeno social. Por el contrario, aquí lo que nos importa, para comenzar, es la relación entre el pensamiento individual y el suicidio. Un acto como éste se prepara, tal y como ocurre con una gran obra, en el silencio del corazón. El propio suicida lo ignora. Una buena noche, se dispara un tiro o se tira al agua. De un gerente de inmuebles que se había matado, me dijeron un día que había perdido a su hija hacía cinco os, que desde entonces había cambiado mucho y que esa desgracia lo haa ‘consumido. No se puede desear una palabra más exacta. Comenzar a pensar es comenzar a estar consumido (…)
Hay muchas causas para un suicidio, y, de una manera general, las más aparentes no han sido las más eficaces. La gente rara vez se suicida (sin embargo, no se excluye la hipótesis) por reflexión. Aquello que desencadena la crisis es casi siempre incontrolable (…)
Matarse, en cierto sentido (como en el melodrama), es confesar. Es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida y que no se la comprende”.

[Albert Camus.- O mito de Sísifo. Edição Livros do Brasil. Lisboa, s.d.]
(Traducción  Sr. Verle)

*

En enero de 1960 Albert Camus acababa de cumplir 46 años. El día 14, volvía de Provenza a París en coche con unos amigos. Enfilando veloz una larga recta, el automóvil se salió de la carretera y se empotró contra un árbol solitario. Camus murió en el acto. Se cuenta que su cadáver, en el momento de su muerte, tenía una expresión de sorpresa en unos ojos extrañamente abiertos.
Como escribe Pedro Cuartango [ABC Cultural 23/02/2018, pág. 13], es imposible leer a Camus, especialmente ‘El mito de Sísifo’ (obra imprescindible que transmite un arrebato que atrapa al lector), sin obviar este incomprensible y fatal accidente, que, a la vez, daría sentido a una filosofía, la suya, que gira sobre la indagación del absurdo. Es por ello por lo que nos dejó escrito: «desde el momento en el que se le reconoce, el absurdo se convierte en la pasión más desgarradora de todas».

*

Es curioso, o sintomático, que la obra paradigmática del teatro del absurdo de Beckett, 'Esperando a Godot', precisamente comience con una acotación escénica tal que: "Carretera de campo con árbol. Noche".