14.11.16

Reminiscencia por la superluna.


"Puede recitarse la muerte de reyes, pero no la de un hijo propio". J. Salter


En la estación que muda la color
del bosque de mimosas expiradas,
sin responder tu nombre a mis llamadas
la lluvia impregna el torso de dolor.

Como lengua de fuego iridiscente
la noche se allegó tan traicionera
sin avisar su ataque, cual supiera
qué fácil derramar sangre inocente.

Ningún augurio enturbió la calma,
yo te hube dormido sigiloso,
y el mal que te afligía peligroso
rasgó certero el pliegue de tu alma.

La luna con su luz te trajo el frío
que te abriga por siempre en el vacío.


REMINISCENCIA.
(09/11/2016).


 

9.11.16

Muerte en noviembre.



 “nuestras penas no se transforman en poemas”. MS.


Con fruición hemos leído este verano el libro, recopilación de escritos en prosa del poeta americano fallecido en noviembre de 2014 Mark Strand, ‘Sobre nada y otros escritos’.
Y sobrenada tras su lectura un poso de conocimiento humanista y serenidad intelectual que no deja inerte a quienes tenemos congojas en el alma y el mes de noviembre no cesa de ser un recurrente doloroso de ellas.

Dice Strand, en su libro editado en 2015 por Turner, que la muerte [Tánatos] es una neblina, un velo o una nube que separa a la persona viva de la vida y que la memoria es un mausoleo de acontecimientos que no se sostendrían en el presente, siendo su música siempre un canto fúnebre*. Y es que el olvido -esa libertad de la desmemoria- sería el verdadero comienzo de la poesía.
Aunque la poesía, afirma, es la manifestación del lenguaje en su forma más engañosa y seductora **. En un poema, la mayor parte de lo que se dice no se sabe, o es desconocido. Y en la medida en que un poema se explica o se parafrasea, deja de ser un poema.
Sin embargo cuando leemos poesía, la idea de la muerte parece indolora, incluso bella porque la muerte es el tema principal  de la poesía. La poesía, escribe, es un largo epitafio, un adiós a nuestra discreta estancia en la tierra. 
Y aunque mueran los poemas, la poesía continuará.

Por esa capacidad que tiene la poesía de ordenar nuestra casa interior, toda mi memoria se cierra ahora en su recuerdo con versos de dos ‘novísimos’:


“Mataron a mi hijo en la montaña / un animal se esconde entre los árboles”. LMP.

“… murió en noviembre y llueve en su piel blanca”. PG.

 *
 Z”L  Zijronó Liberajá (de bendito recuerdo).

* * *



* Henry Purcell, "Music for the Funeral of Queen Mary, Z. 860 (March, Man that is Born of a Woman and Canzona. 1695)",
 por The Baroque Brass of London, Choir of Clare College Cambridge & Timothy Brown.

** O como Ben Lerner [The Hatred of Poetry] que concibe todo poema como una forma de fracaso del lenguaje, que nunca expresa un sentimiento con la profundidad que lo origina. (Véase H. J. R. en ABC Cultural 29/10/2016, pág.6).




26.10.16

Cuerpo doliente.



Noche insomne que desvelas caricias
de dolor cotidiano irremediable,
abandona el abrigo de las almas
y perturba la carne conmovida.

Olvida la inocencia por caminos
que conducen al daño temperado
que mantiene la pena agazapada
en el músculo inerte…
                                         en esqueleto

quebrado de fatigas despiadadas
que ni el frío del hielo le aminora
la angustia de sufrir sin que unas manos
amortajen el llanto venidero.

CUERPO DOLIENTE.
[09/10/2016]