19.9.16

Tardes estivales (y 3).


III

El lento crecimiento de los árboles
impedido por arbustos cercanos
que malforman sus ramas inferiores,
imagen de la vida envuelta en calma
pautada por la esquila que no turba
el silencioso vuelo de rapaces
dibujando acordes en el cielo
el límpido azul de cada tarde,
los verdes luminosos recortados
en reflejos de láminas de agua
aquietadas por los cuerpos desnudos
deslizados inmóviles durmientes.

Amor ¿es ésta la belleza?
La Carson dice que la belleza hace posible el sexo.

DESEOS.
[21/08/2016]



12.9.16

Tardes estivales (2).

 
II

Tienes, capaz, tomada del mundo su medida.

Por sombras de las cosas determinas
las horas que discurren paralelas
a muros blanquecinos que cierran las ventanas
para control del aire cuando se agosta el día.

Pones indicaciones para encontrar los rastros
de huellas que delatan astutos merodeos
de máquinas precisas asociadas a un ruido,
o a la bruma caliente que esconde la colina
cuando el resol refulge la piedra presentida.

Señalas direcciones donde circulan aguas
a distancias que facilitan ecos:
el brotar de la hierba, el cantar de los pájaros,
su vuelo que preludia el frescor de las tardes
o el sentido del viento que anuncia amaneceres.

Localizas el norte cualquiera noche clara…

Inhábil corazón
lo externo es tu seguro,
pues tú nunca has sabido mantener un amor
ni en bandeja servido.

Posees
-aprehendida nostalgia-
manos acariciantes que tan sólo preservan,
deseados y dulces,
la forma de unos senos.

UTILIDADES.
[15/08/2016]



5.9.16

Tardes estivales (1).


I

El transcurso del tiempo ya adelgaza
la añoranza de tu cuerpo, oscuro
tu recuerdo
difuminado como humo al viento o
cambiante como algodón de nubes.

Quisiera estarte asido como hiedra
al viejo roble herido y tu memoria
rebosante
cual agua cristalina de la alberca.

Conservaré tan solo mi esperanza:
ceniza derramada sobre hierba.

ENSOÑACIONES.
[13/08/2016]



9.7.16

El sacrificio de Isaac.

 
Caravaggio, Sacrificio di Isacco. [1603]. Galería Uffizi, Florencia.

(La Biblia no dice la verdad. En el Monte Moriah no había cobertura. El drama se convirtió en tragedia y el patriarca Abraham no pudo evitar el sacrificio de su hijo Isaac).


Padre, ¿por qué me sacrificas cuando me encuentro solo?

He subido contigo al monte del castigo arrastrando mi culpa
esperando que el ángel que me guarda detenga la mano que ajusticia
padecida tortura que el pecado quebranta sin expiación ni pena.

Presumo que adivinas que el daño inmarcesible me iría socavando
hasta dejar mi alma pendiente de los hilos que fabrica el destino
del niño que no he sido cuando la vida hechiza y el miedo a causar daño
enmudece palabras de petición de auxilio cuando todo discurre
por sendas separadas que tornan a anudarse en momentos de angustia.

Tu obediencia debida purifica el perdón que preciso para afligir el ansia
de abrigada inocencia que colmate mi corazón desnudo en cuerpo lacerado.

Me acompañas doliente durante tres jornadas con puñal y con fuego,
amándome me cedes, con planto contenido, la carga que preludia
la ausencia del cordero que conjure la ofrenda desolada en ara de holocausto.

Mas sé que no has podido evitar que los hados comparezcan en busca de su presa:
no existe providencia que me ampare por siempre de la nada más bruna.


EL SACRIFIO DE ISAAC.

[09/06/2016].
in memoriam L.