26.6.17

La rosa me recuerda.

 
 “Con sus senos de espectro de la rosa bajo el rocío”. A. Breton


La rosa me recuerda
-límpido, núbil, glabro-
el color de tu cuerpo.

Abierta como el sexo
perlado de rocío,
labios sabor a beso,
fontana del jardín
al amparo incesante
del monte venusiano.

Y su tacto, tu piel
tersa y estremecida
al recorrer suave
de una mano amorosa.

También se me semeja
tu desamor postrero
a la espina clavada
cuando la flor se corta.

LA ROSA ME RECUERDA.
[26/05/2017].



  

19.6.17

Adelfa.



El frescor de la alberca,

inmaculadas 

las flores de la adelfa.


ADELFA.

[10/06/2017] 


5.6.17

Pavese: El vicio absurdo (y 9).


Fue sólo un flirteo
seguramente lo sabías –
alguien fue herido
hace mucho tiempo.

Todo es lo mismo
el tiempo ha pasado –
algún día viniste
algún día morirás.

Alguien murió
hace mucho tiempo –
alguien que lo intentó
pero no supo.


Último blues, para ser leído algún día. Cesare Pavese
 11 de abril de 1950.




© Traducción de Sr. Verle


En un mes, del 11 de marzo al 11 de abril de 1950, Pavese escribió sus últimos 10 poemas antes de su suicidio en agosto de ese año, estaban dedicados a Constance Dowling.
Parece que la ruptura de su relación sentimental (un romance infeliz) con la actriz o, mejor, el rechazo de ella, fue una de las causas de su muerte (en realidad fruto de un auto-aniquilamiento existencial). Aunque él nos había dejado escrito: "Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada." 
 Hemos ido traduciendo el día correspondiente a su escritura, cada uno de esos poemas póstumos en estas fechas. Hemos tratado de captar su música interna, tal y como nos había sugerido su lectura en el vuelo de vuelta de Florencia, donde días atrás, habíamos encontrado en un rincón, en los escasos estantes dedicados a la poesía, en la Librerie Feltrinelli, de via de’ Cerretani, el breve, pero excepcional, libro de poemas publicado por Einaudi, editorial turinesa donde Pavese, cofundador, trabajó y en cuya mesa de despacho se encontraron estos versos mecanografiados.
La traducción intenta reproducir el sentimiento amoroso del poeta con complicidad. Es, así, bastante libre, respetando fundamentalmente la métrica y el ritmo de los numerosos versos de arte menor (heptasílabos en muchos casos), para que la cadencia se module de manera similar a como discurre en el idioma original.
 
  Constance Dowling
[google]


2.6.17

Pavese: El vicio absurdo (8).


Otra vez caerá la lluvia
en tus dulces enlosados,
una lluvia ligera
como un hálito o un pasar.
Otra vez la brisa y la alborada
florecerán ligeras
como bajo tu paso,
cuando vuelvas a casa.
Entre las flores y los antepechos
los gatos lo sabrán.

Tendremos otros días,
tendremos otras voces.
Sonreirás a solas.
Los gatos lo sabrán.
Oirás palabras caducas,
palabras cansadas y vanas
como trajes desechados
de las fiestas del ayer.

Hasta tú harás gestos.
Responderás palabras –
rostro de primavera,
hasta tú harás gestos.

Los gatos lo sabrán,
rostro de primavera;
y la lluvia ligera,
el alba color jacinto,
que el corazón laceran
de quien ya no te espera,
son la triste sonrisa
que sonríes a solas.
Tendremos otros días,
otras voces y despertares.
Sufriremos en el alba,
rostro de primavera.


Los gatos lo sabrán. Cesare Pavese
 10 de abril de 1950.


© Traducción de Sr. Verle


 

29.5.17

Pavese: El vicio absurdo (7).


También se te asemeja la noche,
la noche remota que solloza
muda, dentro del corazón profundo,
y las estrellas pasan fatigadas.
Una mejilla toca una mejilla –
es un frío temblor, alguien
se debate y te implora, solo,
extraviado en ti, en tu fiebre.

La noche sufre y anhela el alba,
pobre corazón sobrecogido.
O rostro taciturno, tenebrosa congoja,
fiebre que entristece las estrellas,
hay alguien como tú que espera el alba
escrutando en silencio tu semblante.
Tendida estás debajo de la noche
como un cerrado horizonte mortecino.
Pobre corazón sobrecogido,
un día lejano eras el alba.




La noche en que tú dormías. Cesare Pavese
 4 de abril de 1950.


© Traducción de Sr. Verle


26.5.17

Pavese: El vicio absurdo (6).


Las mañanas pasan claras
y desiertas. Así tus ojos
se abrían en otro tiempo. El amanecer
transcurría lento, era un vórtice
de luz inmóvil. Callaba.
Tú viva callabas; las cosas
vivían bajo tus ojos
(sin pena sin fiebre sin sombra)
como un mar en la mañana, claro.

Donde estás tú, luz, está el amanecer.
Tú eras la vida y las cosas.
En ti respirábamos despiertos
bajo el cielo que aún está en nosotros.
Sin pena sin fiebre en este caso,
sin esta sombra saturada del día
abrumado y diferente. Oh luz,
lejana claridad, respiración
ansiosa, diriges tus ojos
inmóviles y claros hacia nosotros.
Es oscuro el amanecer que pasa
sin la luz de tus ojos.


Cesare Pavese
30 de marzo de 1950.


© Traducción de Sr. Verle