12.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (3).


12 de abril

POEMA III

Tu pálida blancura se merece
esos ojos azules de hechicera,
de embrujadora reina que cualquiera,
desprotegido de tu amor, perece

bajo influjo letal que permanece
como un denso perfume de madera,
y consiguen que gire a la manera
de un derviche fatal. Cuando anochece

a la luz de las velas prometiste
cual Salomé bailar los siete velos
y embriagada de pena me perdiste,

tendrás que recogerme los despojos,
todos tus sentimientos me dan celos
si no quieres mirarte ya en mis ojos.

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