26.8.15

Que lo nunca eres tú (y 10).


Escribir un poema es tan difícil
como clavar puñales a la vida,
tan inútil como cualquier derrota
y más hiriente que la lejanía.

Doloroso como una madrugada
atesorar lo interrumpido y femenino en su esencia
y no creer en él
hasta que el último verso,
herido
            quede de muerte.


FINAL.


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