27.2.14

‘Spinoza’.


(by google)

(1966)*

Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.)

Las manos y el espacio de jacinto
que palidece en el confín del Ghetto
casi no existen para el hombre quieto
que está soñando un claro laberinto.

No lo turba la fama, ese reflejo
de sueños en el sueño de otro espejo,
ni el temeroso amor de las doncellas.

Libre de la metáfora y del mito,
labra un arduo cristal: el infinito
mapa de Aquél que es todas Sus estrellas.

*Obra poética, 2. J.L.Borges.
Emecé Editores (Buenos Aires, 1977)

23.2.14

'Irrespirable'.


"Escombros de carbón
basuras de la ciencia
abandonos nucleares
sabores repugnantes de la nada
un cielo protector siempre al acecho
la asfixia de los códices no escritos
el humilde presagio de las fosas
la gran terraza de la corrupción
la propuesta ritual de la ceniza
rutina de la ruina
sol a solas
gemido en si bemol
hondo animal de fondo la pobreza
cierto que el aire está
contaminado
pero ¿de qué?".

(Mario Benedetti)



[Entrada censurada en el NJ)

20.2.14

‘Y la muerte no tendrá señorío’.

" Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.
Bajo las ondulaciones del mar
los que yacen tendidos no morirán aterrados;
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
amarrados a una rueda, aún no se romperán;
la fe en sus manos se partirá en dos,
y los penetrarán los daños unicornes;
rotos todos los cabos ya no crujirán más;
y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.
Aunque las gaviotas no griten más en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadáveres martillearan margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá señorío. "

Dylan Thomas.
(google)


17.2.14

'Todas las mañanas cuando leo el periódico'.

 N.Y.

Me asomo a mi agujero pequeñito.
Fuera suena el mundo, sus números, su prisa,
sus furias que dan a una su zumba y su lamento.
Y escucho. No lo entiendo.

Los hombres amarillos, los negros o los blancos,
la Bolsa, las escuadras, los partidos, la guerra:
largas filas de hombres cayendo de uno en uno.
Los cuento. No lo entiendo.

Levantan sus banderas, sus sonrisas, sus dientes,
sus tanques, su avaricia, sus cálculos, sus vientres,
y una belleza ofrece su sexo a la violencia.
Lo veo. No lo creo.

Yo tengo mi agujero oscuro y calentito.
Si miro hacia lo alto, veo un poco de cielo.
Puedo dormir, comer, soñar con Dios, rascarme.
El resto no lo entiendo.




Sr. Verle

11.2.14

‘Scherzo para un elfo’.


15 septiembre 1937.
Delicada criatura:
No deseo a mi voz
Que turbe el embeleso
Amarillo del bosque,
Tu elemento nativo,
Por los troncos oscuros
Sustentado hasta el cielo.
Yo quisiera, por este
Atardecer traslúcido,
Denso tal un racimo,
Trazarte huella o forma,
Pulsando ramas, hojas,
Tú con el viento en duda.
Difuso aroma, vagas
Con paso gris de sueño,
Te pierdes en la niebla
Que exhala del estanque,
Pensamiento gracioso
De un dios enamorado.
Inspiras todo el aire,
Bajo tu magia abre,
Como una flor, tan libre,
El deseo del hombre
Con un alto reposo
Que alivia de la vida.
Siempre incierta, tal eco
De algún labio, a lo lejos,
Entre aliso y aliso
De nórdica blancura,
Vibra tu esbelta música
Y en un fuego suspira.
¿Acaso el amor pesa
A tu cuerpo invisible,
Y sus burlas oscuras
Sobre el mundo recuerdan
En ti, anhelo eterno,
A nosotros efímeros?
Sonríe, dime, canta,
Si eres tú ese arrebato
Que lleva hojas ardientes,
Dejos de tu guirnalda,
Con pasión insaciable
A realizarse en muerte.
¿Mueres tú también, mueres
Como lo hermoso humano,
Hijo sutil del bosque?
Te aquietas por el musgo,
Callas entre la niebla,
Alguna nube esculpe,
Iris de leve nácar,
Tu hastío de los días.
Aún creo ver tus ojos,
Su malicia serena,
Tras las desnudas cimas,
Por el aire, profundo
Y ya frío, con la noche
Que imperiosa se alza.

(L. C.)*


*Versión definitiva en 'Las Nubes' (FCE. México, 1958).

3.2.14

Reencontrarse contigo.

[25/01/2014]

Después de muchos meses apareces
-¿por qué casualidad doblas esquinas?-,
sorprendida, ya nunca me imaginas
anhelante de ti, una y mil veces.

Como hace años, aquella vez primera
que confesé que estaba enamorado,
la llama de un querer desconsolado
tu recuerdo gozoso reverbera.

Me enmarañas en muchos de tus planes,
ya es difícil que amándome me sanes,
no se curó la angustia con olvido.

No me tengas piedad por lo que he sido,
un esclavo cabal de mi deseo
que tan sólo revive si te veo.


[by Google]

22.1.14

Sin luces ni silencios.




Tan sólo la mimosa,
los eneros lluviosos,
verdor aporta.

Un verdor apagado
y amarillos glomérulos
cuando germina,
que raudos se marchitan
con la siguiente luna
y se ensombrecen.

Sin luces, ni silencios,
el corazón presagia
noches de escarcha.

8.1.14

El año pasado... por agua (y 2)

II (y variaciones)

La mañana discurre borrascosa,
las ráfagas de viento, desde la madrugada,
penetran las fisuras produciendo
agónicos sonidos sibilantes
que perturban vigilias somnolientas.

Las lluvias racheadas, en los árboles
van dejando colgantes, en sus ramas,
hojas de agua desnudas que al terreno
gravitan indolentes e invernales.

Pasan lentos minutos en el reloj del fondo,
mortecinas las luces de la sala
agravan la nostalgia que te embarga
en estos días postreros, dolorosa.

Hace ya tanto tiempo que los cuerpos se amaron,
no guarda la memoria ni caricias ni besos.

Maltrecho en la agonía y abatido en la pena,
sumido todo en niebla, esta noche sin luna
terminarán los años.

6.1.14

El año pasado... por agua (1)

I (Tema)

El ábrego murmura
por las costuras de la angosta casa.

Crepitando las llamas
se desprenden sus pequeños destellos
que desertan veloces por el oscuro humero.

La música aletarga la tarde ya sombría
y la añoranza tuya se derrama furtiva
como celosa lágrima.

La tristeza de no tenerte próxima
ralentiza el latido de un pobre corazón,
resignado y doliente, que se consume estéril
como madera vieja que la vida arrincona.

Y no por el calor
que, hechicero y galano, tu cuerpo destilaba
entre sábanas limpias, cuando amor nos cernía:
-muslos, nalgas, pezones, manos, mejillas, labios-
tus colinas ovales, tus valles esculpidos
recorridos a ciegas
para encontrar, secretos, tus espacios.

Recuerdos recobrados
esta última noche del año que termina.

20.12.13

'Nadadora sumergida'.



(PEQUEÑO HOMENAJE A UN CRONISTA DE SALONES)
Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece, condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden adoptar?
Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo diario tiene brisa de molusco.
Este último abrazo de mi amor fue tan perfecto, que la gente cerró los balcones con sigilo. No me haga usted hablar, condesa. Yo estoy enamorado de una mujer que tiene medio cuerpo en la nieve del norte. Una mujer ami­ga de los perros y fundamentalmente enemiga mía.
Nunca pude besarla a gusto. Se apagaba la luz, o ella se disolvía en el frasco de whisky. Yo entonces era aficionado a la ginebra inglesa. Imagine usted, amiga mía, la calidad de mi dolor.
Una noche, el demonio puso horribles mis zapatos. Eran las tres de la madrugada. Yo tenía un bisturí atravesado en mi garganta y ella un largo pañuelo de seda. Miento. Era la cola de un caballo. La cola del invisible caballo que me había de arrastrar. Condesa: hace usted bien en apretarme la mano.
Empezamos a discutir. Yo me hice un arañazo en la frente y ella con gran destreza partió el cristal de su mejilla. Entonces nos abrazamos.
Ya sabe usted lo demás...
(F. G. L.) 

[pics by google]

9.12.13

El invierno que viene.


Argentina ladera refulgente

de hierba plateada por la escarcha

que presagia doliente la estación más anciana,

acompaña tus huellas.


Carvallos latonados y dorados

y castaños cobrizos y broncíneos

que desnudan sus ramas cuando acaricia el viento,

abrigan tu distancia.


Guarecido de rocas, precavido

transitas tu camino y no tornas

el rostro ni los pasos a la estación errada:

ese otoño perdido

a tus espaldas.

08/12/2013.

11.11.13

Ajado y ultrajado.


Una lengua de nubes acaricia las cotas de la sierra fría, su movimiento glutinoso envuelve los penachos y baja las pendientes de las faldas, como ríos de vapor de agua.

“Hace ya tantos años… dadivoso y valiente
revelaste tu amor a inicios de noviembre.
Pero fue una semilla en la tierra baldía
que sólo te condujo a una buena amistad.
No germinó el cariño
por más que lo regaste sobre todo con lágrimas,
de alegría unas veces, de desamor las más.
Y un corazón ajado se desgranó ultrajado,
sin producir fisuras en otro corazón”.

Se cerraban los cielos, pero la amenaza de lluvia es barrida por cierzos. Luego, se iluminan los sotos y tapadas con el aire límpido y luciente de un otoño que acaece sosegante.


2.7.13

Volando voy...

De nuevo la demencia
toma forma de pájaro.


 De nuevo el miedo, el amor
tienen alas.


El miedo no debería ser un pájaro...

Sus alas
coagulando
toda existencia.



[Textos de María Ramos. La bolsa de pipas. nº 81. Mallorca, 2011]