Estando consciente y despierto, no he solido en toda mi vida tener muchos sueños, aunque yo los llamaría mejor, ilusiones. Ahora que uno va llegando gradualmente al fin, muchos menos. Sin embargo, cada vez los sueños nocturnos son más abundantes. O por lo menos son mucho más fáciles, por intensos, de recordar al despertar.
Decía Freud que los llamados sueños diurnos eran el núcleo y los modelos de los sueños nocturnos (las visiones que ‘soñaríamos’ despiertos serían una fase previa de los sueños nocturnos). Éstos, decía, no son sino ‘sueños’ diurnos que se habrían vuelto utilizables por la liberalización que durante la noche (desde el subconsciente) experimentarían las emociones pulsionales y que son desfigurados (como pesadillas) por la forma nocturna de la actividad anímica.
Más que eso, los sueños nocturnos (que se quedarían casi siempre en lo privado) no tendrían dimensión de futuro (lo que se nos aparecería sería el pasado). Y sí creo que los sueños nocturnos nos ayudarían a asimilar las experiencias traumáticas (*) del pasado una vez que éstas ya han sucedido.
(*) p. e. la traición de un amigo, el abandono de una amante, el conflicto con un socio o colega, el problema con un familiar, etc.
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