20.2.15

Poemas de amor primero (12).


XII
A veces,
subes las escaleras de la tarde
y te posas tranquila sobre cualquier recuerdo,
silenciosa,
noto tu sombra vagar ante mis ojos
y mi cuerpo saluda tu frescor y tu canto.

Mi boca te recorre,
te hace suya con besos
y dibuja en tu vientre campos de madreselvas.

Mi deseo te abraza,
embriagado en olor de naranjas que desprende tu pelo
escalo tus colinas
coronadas de lunas cuando llega la aurora.

Yo me arropo en tus sábanas,
traspaso tu cintura
y me duermo en tu sueño.
Y te duermo en mi sueño...
habiendo estado juntos al menos un instante.


16.2.15

Poemas de amor primero (11).


XI
Eres como el otoño gris en que naciste,
contigo llevas,
como hojas caídas, la tristeza,
la lluvia en la mañana
y el solitario viento en tu cabello.

Has perdido mil veces tu miedo de muchacha
y encontraste dulzura y hasta melancolía
en un beso, una mano, una mirada tierna.
Tus ojos reflejan la luna por las noches
y en silencio me expresan nuestro amor compartido.


13.2.15

Poemas de amor primero (10).


X
Te espero cada tarde cuando cesa la lluvia
y viene tu recuerdo poblado de tristeza
junto a la soledad de las calles mojadas.

Voy a verte en silencio aunque no me lo pidas,
escucho tu llamada a través de la tarde
y me acerco despacio al lugar donde habitas.

Cuando tú te aproximas, te encuentro tan lejana
que hasta me duele el corazón de la amargura
ese primer instante hasta que rompe el beso.

Después cuando me miras, me escuchas y acaricias
mi pelo con tus manos,
te siento incorporada, tan cercana
que podría mirar la noche por tus ojos.

Al recorrer tu cuerpo, trenzado entre tus brazos,
buscamos una estrella donde esconder el tiempo,
un mes de soledad tendrá mil días
cuando no estemos juntos otra tarde.

Te espero cada tarde cuando cesa la lluvia
y viene tu recuerdo...
tan sólo tu recuerdo poblado de tristeza.


9.2.15

Poemas de amor primero (9).


IX
Ya no sólo te amo,
siento que soy amado,
pienso que nos amamos.
Por eso,
amada, amante, amor,
no sé cómo nombrarte,
porque eres
la gracia de mis sueños,
la delicia del beso,
la plenitud del día.

(Siempre vienen contigo
en recuerdos, presencias
y en las melancolías:
La ausencia de la amada,
la entrega de la amante,
la dicha del amor).


6.2.15

Poemas de amor primero (8).


VIII
Recuerdo como eras al salir de mis besos,
despeinada y azul.
Tan sólo me pedías
con esos ojos tristes de muchacha de lluvia
que dijera palabras tan bellas como éstas:
"Tu ternura supera con mucho a la del mundo",
"Cada beso presagia una nueva agonía",
"Si nuestro amor ha de durar por siempre,
que importa si no estamos juntos ya noche y día".

Pero yo prefería profanar el silencio,
no con versos hermosos de poetas perdidos,
sino con dulces besos que intentaran al menos
que hablara el corazón por las bocas unidas.