20.3.15

Aquel lejano septiembre (2).


II

Todo lo que se ama tiernamente
desaparece un día con el viento,
se transforma en el pétalo que derrota el otoño
y cae por la pendiente segura del olvido.

Tan sólo la tristeza de los días más cortos,
la lluvia en los cristales y la pena
que se arruga de frío en la memoria,
permiten que se escuche la música barroca
rompiendo los vestigios de la consciencia altiva
que transporta en su seno la crueldad de la vida,
la verdad intangible de saber que algún día
lo profundo del alma cesará para siempre
sembrando con sus lágrimas reliquias en la tierra
para no ser un pájaro, un árbol, una ola
del mar que eternamente la conduzca a la playa.




16.3.15

Aquel lejano septiembre (1).


I

Cómo querríais saber el fondo de mi alma...
pagad por ello las sumas infinitas
de la verdad y la pureza,
entregadme aseguradas felicidades plenas
y no conseguiríais arrancar el misterio
que forma parte innata de mi carne.
¿Por qué me preguntáis por el enigma
que encierra un corazón tan prieto como un puño?

Dejad que corra el agua por barrancos,
que el mar bese la arena cada noche,
interrogad a sus espumas,
escuchad a las flores, mirad los minerales
y sabréis un secreto de pasiones ocultas
que llevan al profundo silencio de la nada.





23.2.15

Canción desengañada (13).


XIII
"When I am dead, my dearest,
 sing no sad song for me". 
C. G. Rossetti.


Cuando te vayas,
no amasaré tu pelo con mis manos,
no besaré tus ojos de gacela
y en mi cuerpo no ocuparás tu sitio.

Cuando te vayas,
serás como una tarde del otoño...

Te pasearás desnuda por las playas desiertas
o por acantilados donde habite el olvido,
serás como las olas o como las arenas,
cuando te vayas.

Te quedarás, henchida de ternura,
en contacto directo con la naturaleza,
poblando lo que pisas
con tu olor de madera que llega hasta tu pelo.

Cuando te vayas,
ya no seré la hiedra de tus muros,
las ramas de tu encina tallada por el viento,
no oiré tu música ni sentiré tus manos.

Cuando te vayas,
te escribiré y no tendré tus cartas,
te buscaré y no daré contigo
-ni el infinito escuchará tus pasos
en tu largo paseo por los bosques del cielo-.

Cuando te vayas,
te llamaré y no vendrás conmigo,
se poblará mi corazón de ciruelas amargas
y la noche sin estrellas aún será más triste.


20.2.15

Poemas de amor primero (12).


XII
A veces,
subes las escaleras de la tarde
y te posas tranquila sobre cualquier recuerdo,
silenciosa,
noto tu sombra vagar ante mis ojos
y mi cuerpo saluda tu frescor y tu canto.

Mi boca te recorre,
te hace suya con besos
y dibuja en tu vientre campos de madreselvas.

Mi deseo te abraza,
embriagado en olor de naranjas que desprende tu pelo
escalo tus colinas
coronadas de lunas cuando llega la aurora.

Yo me arropo en tus sábanas,
traspaso tu cintura
y me duermo en tu sueño.
Y te duermo en mi sueño...
habiendo estado juntos al menos un instante.


16.2.15

Poemas de amor primero (11).


XI
Eres como el otoño gris en que naciste,
contigo llevas,
como hojas caídas, la tristeza,
la lluvia en la mañana
y el solitario viento en tu cabello.

Has perdido mil veces tu miedo de muchacha
y encontraste dulzura y hasta melancolía
en un beso, una mano, una mirada tierna.
Tus ojos reflejan la luna por las noches
y en silencio me expresan nuestro amor compartido.