1.6.24

La edad del desorden.

 

[by Google]

 

La edad del desorden.

 

En los últimos años del confinamiento, y en éste que comienza también, se ha puesto de manifiesto que ningún aumento de fraternidad ha sido posible (algunos se proclaman libres, iguales, pero no fraternos).

Todos los ritmos vitales han sido destrozados cambiando la vida cotidiana, favoreciendo las polaridades y diferencias, génesis del egoísmo.

Los desacuerdos han sido moneda de curso legal y ha prevalecido las divisiones y confrontaciones, con una gran carga de desmoralización. Esa desmoralización y el resentimiento social han estado y están haciendo acto de presencia.

Las relaciones virtuales han proliferado con rutinas evasivas. Se ha desatado la pereza y la falta de diligencia con el teletrabajo, también la elevada rentabilidad para algunos de la desgracia ajena.

No han variado las alineaciones sociales y los cambios habidos no han sido instrumentalizados. Se ha desmontado con la enfermedad pandémica la falacia transhumanista de la muerte de la muerte. La vulnerabilidad de la vida humana no ha conseguido que se entienda que sería preciso modificar la forma de pensar tras la tragedia.

Necesitamos que la fragilidad y la vulnerabilidad vuelvan a ser reconocidas como base de la interdependencia de los humanos, sería su contrarresto según Adela Cortina, que recomendaría la cordura, en cuanto injerto de la prudencia en la justicia.

 

 

 

17.5.24

Yes, I' am experienced.

Experiencia  

“Lo único que podemos conocer son las ideas que nosotros mismos creamos”.

E. W. Eisner

Sabemos que Experiencia [del lat. Experientĭa, deriv. Experiri = comprobar] denota el hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo, o bien, la circunstancia o acontecimiento vivido por una persona. Así mismo, supone la práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo (el conocimiento que se obtiene a través de la práctica), y en definitiva, el conocimiento (enseñanza) de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones (acontecimientos) vividas.

La Experiencia  es, en todo caso, una forma de conocimiento.
Ese conocimiento basado en la experiencia es un “conocimiento empírico” o “un conocimiento a posteriori”.
Según Dewey: “El filósofo es como un cartógrafo que inspecciona la situación desde un punto distante (…) y el método empírico presenta un mapa del camino que se ha transitado.
Y propone, dentro de su rechazo del idealismo absoluto, que se pueden plantear dos concepciones del término experiencia.
- Una concepción empírica, que considera la experiencia como acontecimiento por la interacción con el entorno de los seres vivos (en particular los humanos).
- Y una concepción subjetiva (o psicológica), que contempla la experiencia como suceso percibido dentro del campo de conciencia de los seres humanos.

En todo caso, el concepto de experiencia suele referirse, generalmente, al conocimiento procedimental (cómo hacer algo), en lugar del conocimiento factual (qué son las cosas).
Una persona de experiencia no es la que ha acumulado más vivencias, sino la que tiene expectativas y está capacitada para permitírselas.
La experiencia, entonces, contribuye a la sabiduría. 
Aunque la mejor manera de adquirir sabiduría es aprender de la experiencia de los que ya son sabios.
Así, 'el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia' tiene que ver, según W. Benjamin, con la relajación espiritual.
 
***
 
 Por todo ello, nosotros también, hace años, hemos cogido experiencia:
 
Jimi Hendrix:
 

Eric Burdon and The Animals:
 
 
 
 

8.5.24

Youki Foujita.


Hay que resaltar en la recien publicada foto del ‘Otoño’ de Man Ray, para aquellos que todavía no la han reconocido, que se trata de la deliciosa boca de Youki Foujita*  y contiene alguna parte de Robert Desnos.



* Nacida Lucie Badoud en 1903 en París, de joven se convirtió en una de las reinas de Montparnasse en parte gracias, entre otras, a la tela ‘Nu allongé’ del pintor japonés Tsuguharu Foujita, bautizado a edad madura como Léonard Foujita. Fue un amor a primera vista para el pintor, ante quien posa y sirve de modelo muchas veces y se convirtió, por otra parte, en su amante. Foujita le cambió el nombre por Youki, que significa ‘nieve rosa’ en japonés.

En 1928, Youki encuentra a Robert Desnos y pronto surgirá un triángulo amoroso. Cuando se produjo el encuentro entre Youki y Desnos, ella siempre era la compañera de Foujita. Desnos se convirtió en un buen amigo de la pareja, pero acabó profundamente enamorado de Youki, aproximándose cada vez más y más a ella, arrojando por la borda su añoranza de Yvonne George, cuyo amor nunca fue correspondido. Enseguida Foujita se da cuenta perfectamente bien de los sentimientos que unen a Youki y Desnos, permitiendo el triángulo amoroso.



Pero Foujita encontró un nuevo amor en la persona de la joven y bella Madeleine Dormans, llamada Mady, y dejó que Youki se fuera con Desnos, diciéndole que la había dejado en buenas manos y que podría partir confiado, sabiéndola al cuidado de Desnos. Youki habría deseado, por lo que respecta a ella, mantener a sus dos amantes y aceptó difícilmente el abandono de Foujita.

Por su parte, Desnos ganó el corazón de Youki, representada y llamada por Desnos la sirena, pero fue un poco desgraciado en su relación, se sabe que Youki era voluble y bastante descerebrada. Varios poemas de Desnos dan cuenta de sus tristezas, sus expectativas y sus esperanzas acerca de Youki. Desnos siempre fue fiel a Youki, incluso no siendo apenas feliz con esa dependencia. Y durante su deportación, no cesó de escribirle cartas de esperanza.



Para Desnos, realmente, su primera relación con Yvonne George y su relación con Youki Foujita, con quien había vivido desde 1930, fueron una. Dividido entre dos amores, el impalpable y el tangible, Desnos se atribuyó la forma del hipocampo, caballito de mar, mitad caballo, mitad pez. De hecho, nunca se decidió y la estrella devino, se transformó, en sirena.

Su poema ‘Siramour’ de 1931,nos ofrece de ello una buena panorámica:



«Et toi,

Te souviens-tu de cette sirène de cire que tu m'as donnée?

Tu te prévoyais déjà en elle et dans celle qui te ressemble.

Tu ne meurs pas de la transfiguration de mon amour, mais tu en vis, elle te perpétue.   

Car c'est l'amour qui prévaut même sur toi, même sur elle.

Et tu ne seras vraiment norte

Que le jour où j'aurai oublié que j'ai aimé.

Cette sirène que tu m'as donnée, c'est elle.

Sais-tu quelle chaîne effrayante de symboles m'a conduit de toi qui fut 

l'étoile à elle qui est la sirène?   

Ô soeurs parallèles du ciel et de l'Océan!

Mais toi

Je t'ai rencontrée l'autre nuit,

Une fameuse nuit d'orages, de larmes, de tendresse et de colère.

Oui, je t'ai rencontrée, c'était bien toi.

Mais quand je me suis approché et que je t'ai appelé et que je t'ai parlé,

C'est une autre femme qui m'a répondu:

‘Comment savez-vous mon nom?’» 



 Youki enseña, años después, su sirena tatuada en el muslo.

[imágenes de Google]

25.4.24

Enredado.




 (a L. A. Cuenca)
Si tienes tres twitters y tres facebooks,
seis correos distintos,
un whatsapp y dos blogs,
el tiempo se te escapa, como escapan
los contratados gigas,
buscando entre las redes
-que ya no surcan mares sino que peinan nubes-
un mensaje de ti
que mantenga aferrada la esperanza
de volver a tenerte para amarte
enredado en tus besos
los pocos días que me van quedando
en esta tierra indómita y cruel.
Al menos, sin embargo,
espero que tú pulses un ‘me gusta’
si encuentra tu perfil, este poema.

ENREDADO.
[02/08/2018]



23.4.24

Poetisas de los 50's.

*


A pesar de lo que propugna en su artículo José Jurado (1) respecto a la poesía de autoría femenina de los primeros lustros del franquismo, no todas las poetas de entonces (las más desconocidas, y  hoy olvidadas, tal y como recoge la antología de 1953 de Martínez  Redondo o las más reconocidas de la de Carmen Conde de 1954) muestran siempre un eco del poder patriarcal ni reflejan aquel contexto sociológico en sus poemas mediante la presencia de un sujeto poético femenino que responde a unos estereotipos sociales defendidos por el nacionalcatolicismo.

Véase un soneto de Guillermina Vives que, a pesar de una cierta retórica, contiene un toque de ironía absolutamente moderno para la época del poema:

‘Contraste’

Vetusta y silenciosa, la calleja
me parece dormida en el Medioevo,
anchas losas que enmarca el musgo nuevo,
blasonados palacios, tal cual reja…
Recios muros de  piedra en los que deja
una ojiva calada su  sonrisa,
gárgolas donde aflora una cornisa
su fantástica fauna de conseja.
Y ante el umbral de un pórtico labrado
que evoca la prestancia de un cruzado,
con un atuendo que es como un ultraje,
una  muchacha,  el rostro maquillado,
gafas de sol, cabello platinado,
jersey de punto y breve short por traje.

[en “Nueva antología  poética”. Ed. Ensayos. Madrid, 1951].



(1) Jurado Morales, J.- “El discurso patriarcal en la poesía femenina del primer franquismo”. Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica, nº 23, 2013. UNED. págs. 525-544.

**


Un extraño caso de suplantación tuvo lugar por entonces con la poeta Juana García Noreña, ganadora en 1950 del premio Adonais con el interesante libro “Dama de soledad”  [Ed. Rialp].
Debutante desconocida de 24 años fue la primera ‘mujer’ que lo recibía (2), generando por ello una gran expectación en el mundo literario, no exenta de paternalismo. Se detectó por sus reivindicadores en los ganadores versos (de innegable calidad), una clara ‘sensibilidad femenina’.
Se le acaba atribuyendo el nombre de Angelines de la Barbolla, persona real trabajadora de la Hemeroteca Nacional y asturiana, ya que el 'Juana García Noreña' era un seudónimo. Pero un rumor sobre la verdadera autoría, que cada vez crece más en los mentideros literarios, hace que la persona afectada acabe refugiándose lejos de Madrid, en concreto junto a una reconocida poeta, Alfonsa de la Torre, sirviéndola de secretaria durante muchos años y lejos del ruido mediático que se había producido.
Pero el citado rumor tomó carta de naturaleza de la mano de un posterior director del Adonais y otros intelectuales que confirmaron que el poemario de Juana García Noreña era en realidad del poeta José García Nieto quién simulando una afectividad femínea había perpetrado todo el enredo, negando hasta  el fin de sus días el gatuperio, ya que fue uno de los miembros de aquel  jurado que había otorgado el premio.
La clave que comenzó el bulo, luego real, fue el poema del libro que contiene un acróstico revelador y que no podía ser fruto de la casualidad:

‘La otra muerte’

Joven a la muerte voy;
que me espera y me llama.
(Galanes que me desposan,
ruiseñores que me cantan,
ciudades que se me ofrecen,
alas que me llevan, alas…)
Nieve seguirá a la nieve:
enero es donde tú faltas.
Tú fuiste mi muerte y eras
orilla de mi esperanza. (3)

José García Nieto consiguió posteriormente el premio Cervantes por imposición de Cela, presidente del jurado.


(2) En realidad, la primera mujer en recibirlo fue la poeta gallega Mª Elvira Lacaci en 1956, como nos lo ha recordado El Cultural 15/03/2019. pág 19.

(3) Así me lo encontré subrayado en la primera edición que mi padre tenía en su biblioteca, de dónde he sacado los ejemplares citados más arriba.

***