29.7.15

La transparencia súbita (9).


Llegó el atardecer
y me cediste
melancolías,

ligeros roces
de hermosos ojos,
eco cercano al agua,

loco deseo
de ti, que amarillea
leve el crepúsculo

y azul anaranjado,
como mi alma,
deviene el cielo.

Tan lejano pervive
tu escaso amor,
parece ensueño...

¿Por qué siempre te escribo,
abandonado,
una canción de otoño?

Suaviza mi dolor
y enséñame a olvidar
a la que no se olvida.

LA HORA BAJA.
(Recuerdos de un marzo lejano).



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