17.1.22

Otra senti-mentalidad.

 


Discos.

"Hay discos que nos acompañan a lo largo del tiempo con más asiduidad que otros, y por ese motivo acaban formando parte de la vida de uno, que ha depositado en ellos sin darse mucha cuenta un archivo cifrado de sensaciones y experiencias antiguas".

Escribía lo anterior Antonio Muñoz Molina en el diario "El País" a propósito, hace años, de la actuación en Madrid de Paquito D'Rivera (por cierto, tan versátil y latino -latino/ladino, Cabrera Infante dixit? - como para recordar en una entrevista sus actuaciones junto a los payasos Gaby, Fofó y Miliki), justamente el día que, en Londres, fallecía Bryan "Chas" Chandler, bajista que fue del mítico grupo "The Animals" y descubridor y productor del legendario Jimi Hendrix. No se trata de escribir una necrología póstuma (coincido con el difunto Eduardo Haro Tecglen en hacer buena la tendencia a publicar artículos necrológicos "cuando el enfermo aún se agarra al último minuto... porque siempre ha sido deplorable que el muerto se perdiese los últimos elogios"). Si el día 17 de julio moría "Chas" Chandler de "The Animals”, días antes se cumplía otro aniversario, el de la formación del deificado grupo "Cream" por Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker. En relación con todo ello traemos a colación alguna memoria de estos personajes.

Fruto de una obra de caridad, la compra a un disc-jokey de emisora local venido a menos del lote de LP's de su discoteca particular, aparecieron en tu casa varias decenas de discos de todo pelaje y condición. Con la fruición de un buscador de oro que beneficia el yacimiento separando la mena de la ganga y a golpes de una intuición derivada del azar y de un cierto aggiornamento musical de estudiante de bachillerato de provincias, conseguiste para ti (eras el hermano mayor) un buen número de paradigmáticos LP's del Pop de aquellos años.

Los elegidos, pequeño tesoro privado a base de Cream, Animals, Doors, Hendrix, Who, etc. formaron un bagaje que, desde el principio, te acompañaba musicalmente en todos los momentos posibles, posibles dentro del diario acontecer de una bastante numerosa familia, y, sobre todo, al que acudías indefectiblemente, como un fiel creyente que cumple sus ritos, en las épocas vacacionales cuando el estudio de la carrera te permitía la vuelta a casa.

El paso de los años, los traslados de domicilio, las modificaciones de situación familiar, y quizás algo también, las modas culturales coyunturales y personales, consiguieron desgajar tu pequeña colección, algo pasada de moda, y la mayoría de los discos ya no sabes dónde pudieran encontrarse, aunque, demasiado tarde, has realizado las pesquisas necesarias para tener alguna noticia cierta de esa parte de una formación que sin ellos no sería la misma.

Sólo pudiste recuperar dos ejemplares. Por suerte tus preferidos (y los que te generan estas nostalgias). Para ti siempre fueron, con "Axis" de J. Hendrix (¡qué interesante versión, oída ahora, de un tema de Hendrix (Voodoo Child) a cargo del malogrado Stevie Ray Vaughan!), tu ’trinidad’ que por sus significados musicales y culturales a nivel personal han formado parte de tu experiencia vital y han moldeado tus gustos. Se trata de "Every one of us" de Eric Burdon and The Animals y "Wheels of fire" de Cream.

"Every one of us" con la monumental "New York 1963-América 1968", testamento pop de E. Burdon, quien, luego, al disolverse el grupo, siguió en USA más en contacto con músicos negros (por ejemplo con Jimmy Witherspoon con el que grabó "Black & White Blues").

Y "Wheels of fire", volumen doble, un LP en estudio  y otro en vivo, con la armónica y el bajo de Bruce, y su voz en momentos clave, los solos de batería de Baker y la guitarra y la voz de Clapton. Eric Clapton tras la disolución siguió una intermitente pero interesante carrera hasta desembocar en los blues de "From the cradle". Bruce y Baker por su parte resucitaron hace poco de la mano de Gary Moore, que como trío BBM y con "Around the next dream" han querido repetir la ‘historia’, quizás como drama sino como farsa. (G. Moore, auténtico espiritista, en "Blues for Greeny" rindió homenaje al desaparecido, ya esquizofrénico paranoide, Peter Green (de Fleetwood Mac) quien en tiempos había sustituido a Clapton en el grupo Blues Breakers de John Mayall cuando lo abandonó por Cream, -estudiará alguien la relación, dependiente malgré soi, Moore vs. Clapton?-).

 A pesar de su deterioro físico los sigues escuchando ahora, incluso frecuentemente, para seguir disfrutando, aunque mucha gente no te entienda. Has buscado y aún no has descubierto el hilo que debe conectar (y explique así tu dependencia) "White room" con "White houses", aunque puede que eso no sea ni fácil ni posible...

Se trataría entonces de corroborar el contenido del párrafo susodicho y recordar, rescatar, algunas joyas vinílicas de finales de los 60 que, por el paso del tiempo y de la aguja metálica del tocadiscos, tienen marcadas las mismas huellas que hacen entrañables a las personas mayores.

Aunque los efectos de los derivados químicos del vinilo sean tan nocivos para la salud física y el medio ambiente como proclaman algunos, siempre guardaras lo más entrañablemente posible estos discos que nunca han sido, ni serán, peligrosos para tu salud mental. O eso, al menos, espero.


Octubre 1996.




16.1.22

Born under a bad sign.

 


Melancolía cuando has llegado un año más a tu aniversario y no ha mejorado ni tu salud, ni tu dinero, ni tu amor.
Como escribió el maestro salzburgués: “Vivo desde hace años en ese estado de maldición y escarnio de mi mismo en el que, en definitiva, tengo que refugiarme siempre para salvarme (…) Al fin y al cabo, no quiero otra cosa que prolongar el estado en que me encuentro, que me lleva directamente fuera del mundo”.
 
O nos recordara otro día Jabois a Camba: "Ustedes tienen muy pocos años (...)” y “se calla tristemente, después de haber confesado su decrepitud y su inutilidad".

Ocurre como en todo lord Chandos que se precie:
“Mi caso, en pocas palabras, es el siguiente: he perdido por completo la facultad de pensar o de hablar con coherencia sobre cualquier cosa”.

* * * 

Parece predestinado que ahora te martillee el oído aquel viejo blues "Born under a bad sign" [Bell & Jones 1967]:

“Nacido bajo un signo malo. /He estado abatido desde que comencé a gatear. /Si no fuera por la mala suerte, /no tendría suerte alguna. /La mala suerte y los problemas han sido mis únicos amigos. /He estado abatido desde que tenía diez años. /No sé leer, no he aprendido a escribir. /Mi vida entera ha sido una gran pelea. /No miento. /Ya sabes, el vino y las mujeres es todo lo que anhelo. /Una gran mujer malvada que me lleve a la tumba. /Nacido bajo un signo malo. /He estado abatido desde que comencé a gatear. /Si no fuera por la mala suerte, /no tendría ninguna suerte. /Si no fuera por la verdadera mala suerte, /no tendría suerte en absoluto. /Nacido bajo un signo malo. /Sí, soy el tipo de la mala suerte. /He estado teniendo mala suerte todos los días, sí.”

Ha sido gracias a Youtube [salvo en el  caso de Jimi Hendrix que ahora no se encuentra], que he podido recopilar versiones del tema de dos grupos, del pop ácido al rock psicodélico, que me grabaron el alma y ahora me la cauterizan. Además de una versión de su principal intérprete, que fue la que marcó el camino que, en definitiva, ha recorrido la música ‘popular’ desde hace cincuenta años.




 

[Gracias a Juancho por completar con buen criterio la lista]



   

15.1.22

Aislamiento.

 


¿Qué significa aislamiento?

Significa soledad creadora. Significa distancia reparadora. Significa tiempo presente. Presencia activa de ti en ti, cualquier día, cualquier hora.

Significa iluminación de sombras, eliminación de miedos… espera. Espera paciente y pacífica.

Un nuevo lugar, físicamente delimitado pero abierto a tu mente, que puede escapar de ahí por los vericuetos de la remembranza y por los sumideros de la esperanza.

¿Aislamiento significa dolor?
El aislamiento depende de los recuerdos. Esas palabras que te dices a ti mismo.


01/11/2014
 
 
 

14.1.22

Muerte & Cía.

(Después de una tarde de cine negro).
No es lo mismo que un detective, Sam Spade, enamorado de la mujer fatal, cumpla su código y, ‘mal que me pese encanto’, la entregue a la justicia justiciera, que un detective, Philip Marlowe, enamorado de la fatal mujer, adapte su código y cargando el muerto a un muerto, cargando por tanto la muerte como la suerte, se quede con la chica.

Diferencias entre la izquierda y la derecha. Dashiell Hammett vs. Raymond Chandler.

Como “todavía queda gente educada que mantiene encarecidamente que el cine no es un arte” según Rudolf Arnheim, es preferible entregar a la policía a la atusada Mary Astor y quedarse con la sensual Lauren Bacall y enseñarle la bailarina balinesa que, los de mi talante, tenemos tatuada en el pecho.
 
(L. B.: - No me gustan sus modales.
H. B.: - Me tiene sin cuidado que no le gusten mis modales, ni siquiera me gustan a mí).


*
[Dashiell Hammett  que trabajó como detective, fue un novelista influyente y admirado (existe un pequeño ensayo muy elogioso de Cernuda sobre él), se le tiene por creador de la novela negra (no obstante los celos de Chandler). A pesar de su dipsomanía, acabó militando en movimientos antifascistas y hostigado por el FBI fue convocado ante el Comité de Actividades Antiamericanas.
Con motivo del cincuenta aniversario de su muerte, Errata naturae propone en su volumen ‘Interrogatorios’ (2011), por primera vez en castellano, las minutas de sus testimonios, emocionantes y perturbadores, que dan prueba de su ética personal y de la fidelidad a sus principios y a su libertad.
Sin embargo en el Retrato de Dashiell Hammett por Higinio Polo en El Viejo Topo (2007), se dice que Hammett no quiso responder más que a una pregunta cuando fue convocado en 1951 ante el Comité de Actividades Antiamericanas.
Ante unos documentos firmados con las siglas D. H. se le preguntó: ¿qué significan esas iniciales? y respondió que eran sólo dos letras del alfabeto.
Aún así fue encarcelado y destinado a fregar letrinas carcelarias].

Religare.

 


Según se repite a menudo, el paradigma europeo de ‘ministro de cultura’, André Malraux, parafraseado también por Roger Garaudy, habría dejado escrito que el siglo XXI sería religioso, o no sería.
Y es que en algún postrero fin de semana primaveral, a raíz de varias publicaciones, se ha puesto sobre la mesa, de los suplementos culturales, la cuestión del auge o no de la religión en esta década.

En Babelia, Karen Armstrong decía, hace tiempo, que hasta el siglo XVIII, ha sido conceptualmente imposible separar la religión de la política (*) y que la idea de una religión como algo privado y personal es algo moderno. Ahora, la religión estaría perdiendo terreno en Europa, pero Europa se estaría quedando muy pasada de moda en su secularismo, “Nuestro laicismo está pasado de moda”, afirma. Y añade que en otros lugares la gente se está haciendo más religiosa, para bien o para mal. Y es que ve en la religión la posibilidad de escapar del horror que nos rodea y buscar sentido para sus vidas.
[No obstante, en columna adyacente J. Sampedro concluía su crítica reconociendo que no se atrevía a recomendar su libro Historia de la Biblia a un ateo].

Por su parte en El Cultural, -que ya había hablado con Armstrong hacía dos semanas y ella había insistido en que la religión convencional estaba sin duda en decadencia en el norte de Europa, pero que en el resto del mundo, la religión estaba en aumento-, A. Espada citaba escritos de Michael Shermer, en el sentido de que no es un producto de la imaginación, sino datos de una encuesta, la tendencia en el nuevo siglo a que no haya religión. Por la vinculación, como piensa Pinker, del progreso con la ciencia.
Espada apostillaba en su columna que un mundo sin religión podría ser un mundo mejor, pero no sería un mundo fácil.

Religión sí, religión no, lo curioso del caso es que el inteligente y desengañado Malraux jamás pronunció la frase del principio. Tal y como él mismo reconoció en una entrevista concedida al semanario francés Le Point en 1975, un año antes de su muerte: "A mí se me ha atribuido esta frase, pero jamás he dicho que el siglo XXI sería religioso o no sería en absoluto, porque del siglo XXI yo no sé nada" [subrayado nuestro].
 
*** 
 

(*) No aprender del pasado. Y nos lo tiene bien contado Jean-Pierre Dedieu.

En Occidente, sociedad civil y sociedad eclesiástica siempre se consideraron autónomas la una de la otra, cada una tenía su propia escala de valores y sus propias instituciones rectoras. Entre la una y la otra, existía una tensión constante, y tal tensión fue probablemente el primer motor del dinamismo cultural que se manifestó pronto en Europa occidental. Pero cuando la Reforma trajo consigo la ruptura de la sociedad religiosa en varios bloques incompatibles, era casi imposible que la tensión entre las dos no llegase a destruirlas a ambas.

De ahí el que la búsqueda frenética de soluciones se hubiera convertido en el tema principal de la historia europea en la edad moderna. Fundamentalmente se propusieron cuatro soluciones:

La primera, la alemana. Consistía en fraccionar el espacio político en trozos lo suficientemente numerosos como para que no hubiera obstáculos a reconstituir dentro de cada uno las distintas unidades confesionales.

La segunda solución triunfó en España, Italia y Portugal. Se restableció la unidad confesional eliminando por la fuerza la disidencia, teniendo allí un papel capital la Inquisición, colaborando en ello el poder político estrechamente con el eclesiástico.

Francia inventó la tercera vía. Al ser impensable el fraccionamiento del espacio político logró compaginar la unidad civil con la diversidad religiosa reforzando el nexo que unía las dos sociedades, desarrollando el poder real, inventando el absolutismo y, de paso, la tradición ‘jacobina’.

Los reinos británicos tuvieron que inventar una cuarta solución, desconfesionalizando su vida política y decretando que, cuando los actores sociales actuaban civilmente, no había que tomar en cuenta sus creencias confesionales.

¡Ay! las islas vs. el continente.

 Maldita religión.

 

 


12.1.22

Inmunitas.

 

[by Google]

Como profeta en tierra ajena, escribía Byung-Chul-Han [*], que el siglo XXI no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. El panorama patológico de comienzos del siglo, también en el campo social, no es tanto de infecciones sino de trastornos neuronales que quedan ajenos a las técnicas inmunológicas de ataque-defensa, de repeler lo extraño y eliminarlo a causa de su otredad.

Según él, habría habido un cambio de paradigma en el que desaparece la otredad y la extrañeza, sustituidas por la diferencia y el exotismo. La sociedad, hoy, se sustraería del esquema de organización inmunológica, ya que parecería cierto que el paradigma inmunológico no es compatible con la globalización y que también la hibridación cultural es diametralmente opuesta a la inmunización.
 
"Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos".

Sin embargo, los hechos son tozudos y, con toda la preocupación actual, el discurso inmunológico no sólo sigue en boga, sino que es imprescindible. Se sigue planteando una respuesta de protección ante un peligro que amenaza las defensas humanas de todo orden y en toda dimensión. Completando en esta década a lo que ya se había detectado que era congruente poco antes, aplicar la respuesta a inmigrantes o refugiados, pese a la ceguera de Han, a ataques informáticos o a la superproducción y la superinformación [como nos han hecho ver Esposito o Baudrillard]. Pero el peligro es letal en estos momentos.

 Y en estas graves circunstancias, algunos además continúan fomentando otro peligro conocido. Y si no, obsérvese el fenómeno de los nacionalismos actuales -aquí el catalán-, para reforzar la visión inmunizante. En su discurso no sólo se afirma la inmunización sino que se agrava. Para ellos, lo otro es lo negativo. La resistencia inmunitaria se tiene que dirigir siempre contra lo otro o lo extraño, porque en un sistema dominado por lo idéntico no tiene sentido fortalecer las defensas del organismo biológico o social. El sujeto repele lo otro, lo expulsa, aunque el extraño no tenga intención hostil. El rechazo inmunológico es una reacción frente a la supuesta negatividad de lo otro. Por ello, la otredad que suscita una reacción inmunitaria, se opondría a un proceso de disolución de fronteras, reforzándolas.



[*] Byung-Chul-Han (2017).- La sociedad del cansancio. 2ª ed. Herder, Barcelona.