15.2.16

Espinelas de invierno (4).


(IV)

Me cediste el paso sonriente
y alabé la elegante donosura
de tu preciado cuerpo, mi ventura
será la verde envidia de la gente
si mi amor sólo en tí siembra simiente.

Nos separa la edad, los años tantos
como tú tienes, que acabarán en llantos
al no alcanzar tu goce, preterido,
me dejarás el corazón herido
sin cambiar mis duelos en quebrantos.

DESEO.
[14/02/2016]



8.2.16

Espinelas de invierno (3).


(III)

Mis sentidos en redes apresados.
Soy tu presa, Diana, tan sensible

que no imaginas tú, por invisible,
que interrumpes mis sueños excitados
con tus senos de luna entreverados.

Tan sólo me conforto con ternura
lejana como estás en noche oscura,

cuando en tus atenciones me desdeñes
y tu cuerpo gozoso no me enseñes,
gozaré evocando tu hermosura.



1.2.16

Espinelas de invierno (2).


(II)

Como vieja muralla
tienes la barba-cana

mas tu saber no gana
altura con quien halla
solaz y luego calla.

No siento el pensamiento
ni pienso el sentimiento,

mejor que alguna duda
el corazón ayuda
cuando a la mente, miento.



25.1.16

Espinelas de invierno (1).


(I)

El cuerpo dolorido
cuando la tarde llora.

La lluvia no mejora
el esqueleto herido,
con el viento aterido.

Tan sólo sientes frío
triste espíritu mío,

más duele en la memoria
rememorar tu historia:
no queda ni el vacío.



20.1.16

Cristalina.


Cristalina te acerca la memoria anhelante.

La música galante del siglo dieciocho
acompasa rescoldos del castaño abatido
por el viento y el tiempo que el fuego purifica
tornando, de la tarde, en calidez, el frío.

La gélida distancia que el recuerdo aminora,
adulada supongo sabiendo que te miro
cuando cambias tu imagen guardada en tu contacto
o en tu estado descubro un mensaje escondido.

No imaginaste nunca, trabajando a mi lado,
que añoraba tu cuerpo, tus ojos cristalinos
no sólo no miraban sino que no veían
como te acariciaba mi deseo encendido.

Tus palabras lejanas eligen que yo sea
el ustible rescoldo del castaño abatido.

CRIST(AL)INA.



31.12.15

Frío.


En el sosiego de la noche umbría
señalan las estrellas el sentido
de tu triste ventura:
soportar un sinnúmero de fríos.

Ese frío de clausuradas manos,
ese frío de enigmáticos ojos,
ese frío de impenetrables labios…

Pero ya sólo quiero (robando un verso amigo)
las cosas que envejecen,
nostalgias perdurables
cauterizando un corazón herido.

La vida se consume por instantes
y tú sientes cada vez más el frío.

FRÍO.


18.12.15

Silencio.


El silencio
se rompe
con la hoja que cae
en la paz de este invierno que asoma atemperada.

Tu silencio
por contra
acrecienta la angustia
que encierra mi silencio.

Dos silencios
se restan
y acontece el naufragio
en turbulentas aguas
del vórtice impelido de la nada infinita.

SILENCIO.

26.8.15

Que lo nunca eres tú (y 10).


Escribir un poema es tan difícil
como clavar puñales a la vida,
tan inútil como cualquier derrota
y más hiriente que la lejanía.

Doloroso como una madrugada
atesorar lo interrumpido y femenino en su esencia
y no creer en él
hasta que el último verso,
herido
            quede de muerte.


FINAL.


Que lo nunca eres tú (9).


La eternidad no era una mañana...
mi amor,
hoja de sauce ajada
empapada del rocío que cae.
Tan larga espera
                                marchitará la rosa
mientras el aire puebla
                                          de música de blues el alma mía
herida ya en sedal al conocerte.

Van pasando las horas esta noche
con la cadencia en que se apagan las ventanas,
vencida por el sueño tu memoria
el corazón reprime los sollozos
y se pliega en el párpado la lágrima.

Después de que amanece
la luna llena sigue vigilando...

La vida es acostumbrarse
a que la amada deje de quererte
y a esa ausencia perenne que constituye el tiempo.


BAJADA A LOS SILENCIOS.


Que lo nunca eres tú (8).


Largo temor - dolor - de muerte
recorre sinuoso cada noche mi sueño,
perdido tu cariño, del que no seré dueño,
abandonado estoy, por ti, a mi suerte.

Deseada esperanza que palpite a lo lejos
no dibujan las tardes cuando pasan de largo.
Devuélveme en silencio -¡cuán inútil encargo!-
tu doliente sonrisa recortada en espejos.

Golpea la tristeza con relámpago fuerte
Y el alma de tu amor me frunce el ceño.
De inmensa soledad, plagio pequeño,
largo dolor... temor de muerte.


OLVIDO.