18.3.16

Atardeceres múltiples.


Acaricio tus yemas y eclosionan
cual primavera núbil que germina
todo lo vegetal que en ti ya habita.

Golosa me succionas como abeja
que liba los estambres de mi sexo
hasta saciar el húmedo deseo.

Atardeceres múltiples, buscamos
desembocar mis ríos en tus mares
cuando duele la sangre por las ansias

y pernoctar después en las orillas
que tus pliegues dibujan si aproximo
mi piel junto a tu piel
                                       en cuerpo a cuerpo.


ATARDECERES MÚLTIPLES.


[14/03/2016]



4.3.16

Anhelo.


Bajo ráfagas tensas
de heladas tramontanas
asciendo a la cabaña protectora
con esa soledad tan sola, mía,
para pensar en ti y en evocarte
mi mensaje de Facebook que aceptaste
“para que así –dijiste con tus ojos-
estemos en contacto”.
Ya has escrito ‘me gusta’
a algunas de mis fotos
y yo he bajado tuyas desde tu biografía,
donde, sin par, sonríes a los otros,
sin atreverme a hacerte comentarios
que destruyan la magia que te envuelve.
Esperando algún reencuentro breve
o que intuyas lo mucho que yo siento,
¿cuándo podré decirte que te amo
 y me aceptes en tu perfil auténtico?

 ANHELO.


[29/02/2016]




29.2.16

Atardecer del gozo.




A dátiles me saben tus colinas,
se perfuman de sándalo tus valles,
botones resplandecen en tus calles
explorando el túnel de tus minas.

Atravieso las pieles de tus talles
envueltos en suaves muselinas,
amado cuerpo y glorias vespertinas
te turbas más tras todos mis detalles.

Y beso tus colinas y tus valles,
botones de tus calles y tus minas.

Ebria y saciada con mis besos sabios:
calofríos que mueren en tus labios.

ATARDECER DEL GOZO.
[14/02/2016]




22.2.16

Desventura.


Te escondes -oh! Susana- de miradas intrusas,
pero mis ojos buscan  livianos  intersticios
para espiar extático tu serena belleza
modelada en tu carne como una diosa griega.

Tu sonrisa me cedes cuantas veces la pido,
generosa,  no sabes lo que en mí significa
haciéndome ilusiones de ostentar hoy conmigo
la exclusiva ternura que tu cuerpo sublima.

Pero sé que tú sabes que darte nada puedo
que compense la vida que atrevida comienzas,
tu mundo por delante casi no necesita
del poco amor maduro que supiera ofrecerte
frente a los entusiasmos de todo cuerpo joven
que de dicha te colme,
                                         despreocupada amiga
no sospechas apenas si mis ojos revelan
que, para mí, tu alma mi enfermera sería.

DESVENTURA.
[14/02/2016]