'El deseo de luz produce luz'
S. Weil.
Abrazado a tu cuerpo se me va de las manos
llanto a llanto, impotente,
gota a gota, sangrante,
hora a hora, sufriente
en esa corta vida que llevas de equipaje.
-No tengas miedo-
te digo dulcemente al despertar de ese doliente sueño
que te ha herido en el alma,
colaterales daños que sajan tu costado con lacerante daga.
No temas a esa creciente sombra
pues la luz de tu mente,
como un mar infinito de azules fulgurantes,
al corazón te acerca, tan suave como un beso,
la paz que necesitas.
-No tengas miedo… niño mío-
te salva mi palabra.
Para L.
[29/10/2014]