19.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (4).


19 de abril

POEMA IV

¿Acaso el tiempo ciertamente pasa
cuando piensas los mismos pensamientos?
O el recuerdo te acorta los momentos
y son las sensaciones - suave gasa

que envuelve los anhelos - como cientos
de heridas que descarnan tantas penas,
tanto dolor de ti, amor, que apenas
ya seducen los miedos sentimientos.

Todo mi ardiente desamor se basa
en que alejes tus ojos cuando miento
que en mi seno te encuentres como en casa.

Sirva mi corazón como alacenas
de inéditos abrazos y contento
te regale celindas y azucenas.

12.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (3).


12 de abril

POEMA III

Tu pálida blancura se merece
esos ojos azules de hechicera,
de embrujadora reina que cualquiera,
desprotegido de tu amor, perece

bajo influjo letal que permanece
como un denso perfume de madera,
y consiguen que gire a la manera
de un derviche fatal. Cuando anochece

a la luz de las velas prometiste
cual Salomé bailar los siete velos
y embriagada de pena me perdiste,

tendrás que recogerme los despojos,
todos tus sentimientos me dan celos
si no quieres mirarte ya en mis ojos.

9.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (2).


9 de abril

POEMA II
 
Una tarde lluviosa de noviembre,
entre jaras y encinas y jazmines,
antes que en la añoranza, toda, mines
mi corazón y tu nostalgia siembre

de solitud la pesadumbre mía,
yo quiero recordarte sólo, plena
de timidez... Y tu hermosura llena
mi vieja habitación, que está vacía,

de falsas esperanzas y temores.
No acudes a mis citas como espero.
No supe seducirte. Mis amores

vagan fantasmagóricos. Sincero,
mortecina la tarde en sus colores,
te diré con ternura que te quiero.

4.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (1).


4 de abril

POEMA I

Mimosas en guirnaldas amarillas
Adornan tus cabellos de elegancia,
Regalan a los vientos tu fragancia,
Invaden tu belleza de semillas.

Alejada, mi amor, cientos de millas,
No te importa que medie la distancia,
Te refugias en cumbres de tu infancia,
Esperas que no surque tus orillas.

¿Quién turbará tu paz y tu alegría
Un momento fugaz algunas tardes,
Instantes en que sientas claroscuros?.

Escuchando mis versos cada día,
Recibirás mis besos cuando guardes
Obediencia fatal a mis conjuros.




'Sonetos en forma de sonata'.

a M.