25.9.17

Tiempos de un verano cruel (y 4).


Noche lunar. Se ha perdido mi estrella
hasta un amanecer oscurecido
que asciende de los pozos de la nada.

El cerezo que encara el norte él solo,
madera que crepita tras cortarla
preludio de cenizas y de humo.

Sombras de roquedales donde anidan los buitres,
infierno mineral que hurta el día
a un corazón segado de tinieblas.

El sol funde la vista en el espejo,
las horas se desvisten de algodones
y heridas penetrantes las rodean.

Gotas de luz parpadean los árboles,
entristecido llanto
ese ocaso
        del que tú ya no vuelves.

 DE MEDIANOCHE A MEDIANOCHE.
Agosto 2017.



18.9.17

Tiempos de un verano cruel (3).


“La marca de una mordedura en el no lugar…” P. Celan



Fuente cristalina,

apacigua el deseo

de libarte ese néctar

que destila el temblor

-no obstante placentero-

de tu labio mordido

apenas por el roce

donde estaba esa pizca de higo.



O que mana despacio

-manantial de tus valles:

vello amargo del pubis-

si acaricio tus pliegues

-abriéndote tus hojas-

y escalo tus colinas

embriagado en su olor

de manzanas maduras.



PLACERES.

Agosto 2017.


 

11.9.17

Tiempos de un verano cruel (2).




In memoriam J. Berger

El pozo colma de agua y paz

el ánimo dolido,

sacia la sed de intrépidos vencejos

y el murmullo cantarín de la mena

-cual libro de salmodias-

acompasa la tarde melancólica.



Añorante de ti

distante y distanciada,

-un ahora desanimado pozo-

mi soledad

con los versos hebreos se insinúa:

“Tengo mi corazón en el oriente

y habito en los confines de occidente”.



ORIENTE.

Agosto 2017.