18.6.21

Última luna de primavera.


la inmensa cercanía no acorta la distancia que mantienen las almas

extraños nos hablamos y no decimos nada

tu nombre ya no acoge ni el fulgor ni la risa que aún antaño surgía bajo un pliegue amoroso o en la torsión del músculo

¿cuándo fuiste feliz?
                                     ¿cuántos momentos?

el vidrio no refleja tu figura callada y no impide que el pájaro en la reja se pose

florecidos castaños cuya sombra mitiga ese calor intenso que genera tu angustia, estremecido anhelas

o el olor de los tilos que serena la tarde y recoges sus flores, rodeado de abejas inmóvil en sus ramas, pensando en lo pasado de dolor y de llanto

cansado,
                  sin amor,
                                   sin esperanza…



[13-06- 2014]


P.D. 
Ahora que ha muerto Horace Silver he recordado, al hilo del post, su 'Señor Blues' y su "Oooooooh, I'm so tired and lonely and blue".


3.2.21

Bosque.


“Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde”.

Ángel González. ‘Bosque’.
en Palabra sobre palabra, [obra completa hasta 1992] (pág. 57). Seix Barral, Barcelona, 1994.
                                          [oír=  http://www.youtube.com/watch?v=r4fu8HUP1QA ]

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      En los poemas de Ángel González en los que se percibe el goce de la contemplación de la amada, es donde mejor se aprecia el deseo del poeta de capturar el presente, de parar el tiempo y alargar el instante de dicha para que no concluya.
En el poema ‘Bosque’ se presenta, en remedo cierto de Juan de la Cruz en Cántico Espiritual, a la amada paseando mientras los componentes de la naturaleza se estremecen a su paso. La escena trascurre en presente y trata no tanto de un mundo real sino de un escenario transformado por la presencia de la amada y los efectos que ella causa en los elementos personificados de la naturaleza, consiguiendo que al final ese universo transfigurado se presente como su propio eco. Lo que no veda que el poema connote Cultura enfrentada a Naturaleza.

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[a partir de un texto de Z.]

29.1.21

Transcelan

POEMAS DE ALEJANDRÍA
[circa 1929]
II
Aquí hubo un faro de ciento veinte metros para orientar a los navegantes. Aquí nació la geometría, y la sabiduría tuvo un templo y los números florecieron en todo su esplendor; y por su sombra se calculó el tamaño de la tierra. Aquí hubo un dios conciliador entre todos los dioses, y los hombres de diversas creencias lo admitían. Ahora reina la desolación, cercenados belleza, diálogo, saber. El desierto se extiende como una herida abierta. Todo raudal de voz se pierde de inmediato en las arenas.
Balthazar Transcelan. Traducción de Clara Janés. Adamar Ediciones. Madrid, 2008.
***
Un auténtico livre de poche, minúsculo alamar que, por mediación de Clara Janés, poeta y editora (como su padre), nos enjoya la biblioteca. Poemas de un transeúnte para y por una ciudad, en otra hora astronómica y astrológica. Luz, ciencia, conocimiento, vida: lo que ahora añoramos de nuestras ciudades. Al leer los poemas de Transcelan, nos trascienden los constructos que han elevado a Alejandría a la categoría de mito… El faro famoso, maravilla del mundo, cuyo acceso en helicoide conducía a lo más alto, donde una estatua giratoria con su índice seguía al sol. O sus hombres de ciencia; allí, Euclides escribió su compendio de geometría, Apolonio inició el estudio de las cónicas, Eratóstenes midió el perímetro de la tierra basándose en la sombra que arrojaba el sol y Aristarco de Samos predijo que la tierra orbitaba alrededor del sol. No sabemos, indica Clara Janés, cuál era la nacionalidad de Transcelan ni si los poemas fueron escritos originalmente en inglés o si él los tradujo. No importa, los poemas de Transcelan son, como ella nos sugiere, el espejo y la piedra transparente que se hallaban en el fanal del faro.
Preparado por Z. (fotografías by Google)

25.1.21

Acerca de 'Justine'


“En la gran calma de estas tardes de invierno hay un reloj: el mar. Su palpitación confusa que se prolonga en la mente es la fuga sobre la cual se compone este relato. Vacías cadencias de las olas que lamen sus propias heridas,…vacías, eternamente vacías…”


(L. D.)

Deslumbrados por lo escrito por Lawrence Durrell en las primeras páginas de ‘Justine’ [El cuarteto de Alejandría] (Ed. Edhasa) y cautivados por el flash-back que allí se nos propone ya no podremos evitar su lectura, en la que su narrador, escritor refugiado en una isla para ‘curarse’, recuerda su breve e intensa historia de sexo, y amor conceptualmente moderno, con una mujer fascinante y seductora, aunque profundamente herida, Justine, comprendiendo, al rememorarla, la influencia y el poder que la magnética ciudad donde se desarrolló, una vívida y decadente Alejandría, tuvo en la eclosión y la declinación de aquel enamoramiento.

Ese es el interés que presenta esta novela del siglo pasado, la representación de una urbe que ‘actúa’ como un personaje más, un personaje juzgable, rígido en su indiferencia inmutable a la suerte de sus habitantes, pero flexible literariamente. El autor convierte a Alejandría en metáfora de las pasiones, conflictos y conspiraciones que, como causa y condición, ella envuelve y ampara, o en otras ocasiones, y ahí surge la eficacia del texto, consigue personalizar e incluso erotizar esa ciudad milenaria y cosmopolita (no en vano subyugada por la remembranza del Poeta de la Ciudad, Kavafis, al que se homenajea fehacientemente).


(Enviado por Z)

9.1.21

10/01/10




14:00



16:00

Nevisca, porco governo!

*
Y casi 11 años después...
09/01/2021 
9.00 h.
 


22.9.20

Cinco poemas de estío (V).

 


V

Aniversario cruel

en fase de creciente

cuál luna de este estío.

Tantos años silente

el amor no guarnece

el sexo necesario

que mantiene apresada

la amistad cuanto menos.

Queda una tolerancia

consabida y acerba

y un discurrir del ciclo

con daño y desconsuelo,

peor…

               sin esperanza.

 

ANIVERSARIO CRUEL.

26/08/2020.

 

 

18.9.20

Cinco poemas de estío (IV).

 


IV

Agosto es el más triste de los meses.

La luz de su atardecer se adelgaza

y sus últimos rayos nos dibujan

unos bailes de minúsculas gotas

del agua dispersada por la hierba.

Cada día se extienden más las sombras

que custodian al viento desde el cauce,

todo queda confuso y temeroso

como un deshabitado corazón

quebrado por las penas más amargas.

 

AGOSTO SOMBRÍO.

23/08/2020.

 

 

 

15.9.20

Cinco poemas de estío (III).

 


III  

Tu añoranza ha crecido con el árbol

que amorosos plantaron tus amigos

en esa tierra abrupta que acogía

inmemoriales perfiles de la muerte.

Revives evocado generoso

en corazones fuertes que han sabido

perderte a ti

                         pendientes tantas cosas

que un anhelo infinito no aquietado

que evacúa las entrañas de mi alma

tu plenitud ni con el  tiempo colma.

 

EN REINO DE DÓLMENES.

19/08/2020.