25.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (6).


26 de abril

POEMA VI

Se quiebra el pliegue de la blanca rosa
y emerge rutilante de la espina
el canto doloroso. Golondrina
que surcas los espacios silenciosa
       
libera la tristeza de la hermosa
piel, deseante y deseada, fina
seda envolvente de ti, diamantina
y azul, ante mis manos temblorosa.

Insinuación que excita mis pasiones...
Tu desamor a salvo me pondría
mas despiertas mis gozos y mis sombras.

Te hace daño sellar los corazones.
Tu desamparo crece cuando nombras
que mi cuerpo ya nunca te tendría.

(El amor te hiere).

23.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (5).


23 de abril

POEMA V

Nunca resulta amor tan suficiente
como demanda amor nuestra avaricia,
como debe ocurrir con tu caricia
nunca sentir temblor cuando se siente.

Si habla el corazón y nunca miente,
cuando llamas, mi verso te servicia
e implora compasión, ¡tanta codicia
desprende amor tu cuerpo evanescente!.

Acrecientan deseos anegados
mi gran dolor que tu recuerdo acuna,
rumor de labios, en adiós, distantes.

Mis anhelos pendientes de la luna
azul como tus besos deseados,
pupila de mis ojos deseantes.

19.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (4).


19 de abril

POEMA IV

¿Acaso el tiempo ciertamente pasa
cuando piensas los mismos pensamientos?
O el recuerdo te acorta los momentos
y son las sensaciones - suave gasa

que envuelve los anhelos - como cientos
de heridas que descarnan tantas penas,
tanto dolor de ti, amor, que apenas
ya seducen los miedos sentimientos.

Todo mi ardiente desamor se basa
en que alejes tus ojos cuando miento
que en mi seno te encuentres como en casa.

Sirva mi corazón como alacenas
de inéditos abrazos y contento
te regale celindas y azucenas.

12.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (3).


12 de abril

POEMA III

Tu pálida blancura se merece
esos ojos azules de hechicera,
de embrujadora reina que cualquiera,
desprotegido de tu amor, perece

bajo influjo letal que permanece
como un denso perfume de madera,
y consiguen que gire a la manera
de un derviche fatal. Cuando anochece

a la luz de las velas prometiste
cual Salomé bailar los siete velos
y embriagada de pena me perdiste,

tendrás que recogerme los despojos,
todos tus sentimientos me dan celos
si no quieres mirarte ya en mis ojos.

9.4.14

Poemas de una mujer de treinta primaveras (2).


9 de abril

POEMA II
 
Una tarde lluviosa de noviembre,
entre jaras y encinas y jazmines,
antes que en la añoranza, toda, mines
mi corazón y tu nostalgia siembre

de solitud la pesadumbre mía,
yo quiero recordarte sólo, plena
de timidez... Y tu hermosura llena
mi vieja habitación, que está vacía,

de falsas esperanzas y temores.
No acudes a mis citas como espero.
No supe seducirte. Mis amores

vagan fantasmagóricos. Sincero,
mortecina la tarde en sus colores,
te diré con ternura que te quiero.