22.2.16

Desventura.


Te escondes -oh! Susana- de miradas intrusas,
pero mis ojos buscan  livianos  intersticios
para espiar extático tu serena belleza
modelada en tu carne como una diosa griega.

Tu sonrisa me cedes cuantas veces la pido,
generosa,  no sabes lo que en mí significa
haciéndome ilusiones de ostentar hoy conmigo
la exclusiva ternura que tu cuerpo sublima.

Pero sé que tú sabes que darte nada puedo
que compense la vida que atrevida comienzas,
tu mundo por delante casi no necesita
del poco amor maduro que supiera ofrecerte
frente a los entusiasmos de todo cuerpo joven
que de dicha te colme,
                                         despreocupada amiga
no sospechas apenas si mis ojos revelan
que, para mí, tu alma mi enfermera sería.

DESVENTURA.
[14/02/2016]



15.2.16

Espinelas de invierno (4).


(IV)

Me cediste el paso sonriente
y alabé la elegante donosura
de tu preciado cuerpo, mi ventura
será la verde envidia de la gente
si mi amor sólo en tí siembra simiente.

Nos separa la edad, los años tantos
como tú tienes, que acabarán en llantos
al no alcanzar tu goce, preterido,
me dejarás el corazón herido
sin cambiar mis duelos en quebrantos.

DESEO.
[14/02/2016]



8.2.16

Espinelas de invierno (3).


(III)

Mis sentidos en redes apresados.
Soy tu presa, Diana, tan sensible

que no imaginas tú, por invisible,
que interrumpes mis sueños excitados
con tus senos de luna entreverados.

Tan sólo me conforto con ternura
lejana como estás en noche oscura,

cuando en tus atenciones me desdeñes
y tu cuerpo gozoso no me enseñes,
gozaré evocando tu hermosura.



1.2.16

Espinelas de invierno (2).


(II)

Como vieja muralla
tienes la barba-cana

mas tu saber no gana
altura con quien halla
solaz y luego calla.

No siento el pensamiento
ni pienso el sentimiento,

mejor que alguna duda
el corazón ayuda
cuando a la mente, miento.



25.1.16

Espinelas de invierno (1).


(I)

El cuerpo dolorido
cuando la tarde llora.

La lluvia no mejora
el esqueleto herido,
con el viento aterido.

Tan sólo sientes frío
triste espíritu mío,

más duele en la memoria
rememorar tu historia:
no queda ni el vacío.



20.1.16

Cristalina.


Cristalina te acerca la memoria anhelante.

La música galante del siglo dieciocho
acompasa rescoldos del castaño abatido
por el viento y el tiempo que el fuego purifica
tornando, de la tarde, en calidez, el frío.

La gélida distancia que el recuerdo aminora,
adulada supongo sabiendo que te miro
cuando cambias tu imagen guardada en tu contacto
o en tu estado descubro un mensaje escondido.

No imaginaste nunca, trabajando a mi lado,
que añoraba tu cuerpo, tus ojos cristalinos
no sólo no miraban sino que no veían
como te acariciaba mi deseo encendido.

Tus palabras lejanas eligen que yo sea
el ustible rescoldo del castaño abatido.

CRIST(AL)INA.



31.12.15

Frío.


En el sosiego de la noche umbría
señalan las estrellas el sentido
de tu triste ventura:
soportar un sinnúmero de fríos.

Ese frío de clausuradas manos,
ese frío de enigmáticos ojos,
ese frío de impenetrables labios…

Pero ya sólo quiero (robando un verso amigo)
las cosas que envejecen,
nostalgias perdurables
cauterizando un corazón herido.

La vida se consume por instantes
y tú sientes cada vez más el frío.

FRÍO.


18.12.15

Silencio.


El silencio
se rompe
con la hoja que cae
en la paz de este invierno que asoma atemperada.

Tu silencio
por contra
acrecienta la angustia
que encierra mi silencio.

Dos silencios
se restan
y acontece el naufragio
en turbulentas aguas
del vórtice impelido de la nada infinita.

SILENCIO.