11.9.20

Cinco poemas de estío (II).

 


II  

Furtivo atardecer

que envuelves en la sombra

el valle de las lágrimas

y dejas encendidas

las crestas de las peñas,

ahogada luz

que devuelve al recuerdo

reposo en la memoria.

La noche se apodera

de todo ensoñamiento

y va borrando el tiempo

hasta surgir la aurora.

Cubierto y gris el cielo

tu nostalgia me aflige

cuando esa solidaria

niebla opaca de sierras

por sus lomas advierte

certeza de tu pérdida.

 

FURTIVO ATARDECER.

18/08/2020.

 

 

 

8.9.20

Cinco poemas de estío (I).


 

I  

Vida  desalejada…

La ladera se abate

mostrando la alquería,

sucesión de cubiertas

que cercenan los pinos.

La distancia conserva

libertad y sosiego

y el rumor cristalino

del silencio del agua

que custodia esa calma

y aviva la memoria.

Se percibe la brisa,

temblorosas las hojas,

que subraya los pasos

del ausente perdido,

solitario recuerdo

con su nombre en el árbol.

Dolorido en el cuerpo

y vacío en el alma,

envejecido y solo,

un transcurrir despacio

del tiempo que perdura

como en un sueño eterno.

 

UNA LEJANÍA CERCANA.

16/08/2020.

 

 

 

3.9.20

El país de las tentaciones.

[Mt. 4.1-11 y Lc. 4.1-13]

*
   En aquel tiempo sucedió que, un día, el demonio me llevó hasta la montaña y mostrándome desde ese lugar elevado con un gesto espléndido la ciudad allá abajo extendida, me dijo: "Te daría todo esto, si..."
   Me fui sin escuchar como acababa. No me interesa mi ciudad ni regalada por el demonio... [Y es que, según Mandelstam, "el amor a la ciudad, la pasión por la ciudad, el odio a la ciudad: esa es la materia del ‘Infierno’ de Dante"].
   Ningún estímulo me lleva a examinarla, a conocerla, a seguir sus cambios. No quiero saber nada de esta ciudad, ni para tener argumentos de crítica. No quiero ni darme cuenta que estoy aquí...

*
   Otro día, transcurrido un tiempo de soledad y apatías, el demonio me transportó hasta los pináculos de un viejo palacio desde donde se divisaba su patio, su jardín y su estanque.
   Reflejado en sus aguas un rostro claro y joven, el cabello de oro ensortijado y unos ojos grises capaces de hacerte prisionero... Me dijo: "Toda tuya será si..."
   Esta vez [creyendo a Kierkegaard, que valiéndome de "finísimas facultades intelectuales, sabría inducir en tentación a una joven de forma maravillosa"], dejé que terminara su promesa y acepté todos sus términos.

*
 
   [by Google]

   Pero hay que saber más por diablo que por viejo...
   han pasado los meses, he vendido mi alma
   y el corazón de la princesa asmodea... no ha cambiado de dueño.


[“He vendido mi alma dos veces al diablo... mal destino es el mío. Así me va”. LGªM]

2.9.20

La turbación de la lengua.


        - “No, las palabras no hacen el amor…”
Creí por un momento que me iba a recitar a la Pizarnik, pero añadió enseguida:
“es el amor el que hace las palabras”,
acercándoseme como si hablase por sus ojos, esos ojos grisazulados capaces de hacerme perder la cabeza como al ‘bautista’.

Y en murmullo, cada vez que sus labios se posaban en algún centímetro de mi piel, susurraba algo que sólo adquiría sentido en ese instante.
Esas palabras nómadas besadas, que nadie entendería y que mis poros absorbían hasta el éxtasis, fueron el primer poema de goce íntimo que su boca escribió sin dejarme ningún pliegue sin recorrer, ni los más intrincados.

Y así comencé a leer el libro del placer que tantas veces, más tarde, querría repetirme hasta que yo aprendiera totalmente su lengua.


1.9.20

Domingo.

En la democracia, si alguien llamaba a la puerta un domingo a las nueve de la mañana, era el lechero.
En la democracia española, si alguien llama a la puerta un domingo, cualquiera, a las nueve de la mañana, es el hijo adolescente de algún otro propietario, que tras el botellón sabatino, viene con tal moña que no sabe ni cual es la puerta de su casa. Aunque luego desaparece presto, sin  saber cómo, del rellano.
Me sucedió así cuando el otro domingo con ansiedad abrí la puerta.
¿Ansiedad? En la relativa tranquilidad de un condominio residencial si sólo se ha oído el zumbido del timbre de la puerta, no el del videoportero, se piensa en la visita de un vecino y, por circunstancias personales, este domingo pensé, creí, me imaginé que podría ser mi joven y hermosa vecina.


Como estaba en desabillé y, para más inri, como perito en vitrocerámicas, con mandil y guantes de goma, tuve que perder un tiempo precioso para recuperar una cierta presencia presentable antes de abrirle, como si fuera a ser ella. Teniendo ambos un negocio pendiente, la hora no era inoportuna para una posible consulta y sobre todo no me hubiera importado  en absoluto.
Y más después de que la otra tarde tomando medidas en su casa, por una cierta desenvoltura en su vestir juvenil, una cierta complicidad por el asunto y con una cierta proximidad por la tarea, su hijo pequeño -en la boca de los niños está la verdad- me espetó: “¿Por qué no os dais un beso?” No sé ni lo que dijimos del sofoco que sentimos.
Pero desde luego comprendí aquello bíblico de ‘dejad que los niños se acerquen a mí…' pero que traigan también algunas madres… esas vecinitas, sin embargo, tan enamoradas de sus maridos.

7.7.20

'Ilhas'

(Ruinas)


NÃO
TE
ESQUEÇAS NUNCA


Não te esqueças nunca de Thasos nem de Egina

O pinhal a coluna a veemência divina

O templo o teatro o rolar de uma pinha

O ar cheirava a mel e a pedra a resina

Na estátua morava tua nudez marinha

Sob o sol azul e a veêmencia divina

Não esqueças nunca Treblinka e Hiroshima

O horror o terror a suprema ignomínia


TEMPO
DE
NÃO

Exausta fujo as arenas do puro intolerável
Os deuses da destruição sentaram-se ao meu lado
A cidade onde habito é rica de desastres
Embora exista a praia lisa que sonhei

NO MAIS
SECRETO

No mais secreto de Junho e de folhagens
Ou interior de flor secretamente
Rosto sob o choupo à luz das luas
Rosto do meu rosto exactamente
Espelho quasi onde me vi de frente
E deslizamos pelo rio como um barco

PRINCÍPIO
DE
VERÃO

Largos longos doces horizontes
A desdobrada luz ao fim da tarde
Um ar de praia nas ruas da cidade
Secreto sabor a rosa e nardo arde

BARCELONA

Luz e sol e pintura
Sobre o telhado à noite a lua cresce
Abro os olhos como um barco pelas ruas
No entanto outonece

HABITAÇÃO

Muito antes do chalet
Antes do prédio
Antes mesmo da antiga
Casa bela e grave
Antes de solares palácios e castelos
No princípio
A casa foi sagrada -
Isto é habitada
Não só por homens e por vivos
Mas também pelos mortos e por deuses

Isso depois foi saqueado
Tudo foi reordenado e dividido
Caminhamos no trilho
De elaboradas percas

Porém a poesia permanece
Como se a divisão não tivesse acontecido
Permanece mesmo muito depois de varrido
O sussurro de tílias junto à casa de infância

CASAS
(à Luísa Neto Jorge)

Casas -casas roucas
Atentos muros - umbrais medidos e solenes
Quarto após quarto penumbra sequiosa
Tectos lentos
Como no espelho afloram
Lagos e magia: caminho
Submerso do possível

A paixão habita seu jogo mais secreto
Sua trágica e precisa
Perfeição


ESTELAS
FUNERÁRIAS

Jovens sorridentes celebrando
Em todos os museus a própria morte
Tão direito e firme amor da vida
Aqueles que os amaram consagraram
A breve eternidade do seu povo

Agora expostos numa terra alheia
De seus ossos e cinza separados
Roubados ao lugar que os viu viver
O entreaberto lírio do sorriso
As paisagens sem luz iluminando

Sophia de Mello.