29.7.15

La transparencia súbita (6).



“...Cualquier palabra que dices-
agradeces
la perdición.” P. Celan.

“...de todo, lo más triste
son las canciones oídas al final.” J. E. Cirlot.

Los viernes son los días que espero tus llamadas...
escuchar tus palabras prisioneras del tiempo:
tus dudas me relatas,
invado
              tu púdica inocencia
y aparecen a ráfagas tus risas,
melodía y candor
en esta hora
en la que en la ciudad
                                          hay dádivas de lluvia.
Los viernes son los días que viene tu recuerdo...
dulces luces azules
que cierran la nostalgia
como el cielo tormentoso de mayo:
es tan lenta, al abrirse, la rosa,
tan frágil
como instantes de silencios y espigas
mientras te recupero...
Exilado en territorios tristes del olvido,
añorante de pliegues de ternura,
superviviente de tu desamor:
cuando acabe la música
de tus blues palpitantes
basta que te despidas con un beso.

WHEN THE MUSIC'S OVER.


La transparencia súbita (5).

 

 “Ne sachant qu’inventer pour t’offrir mes ennuis...”
Jules Laforgue.

Visión maravillosa y añorada,
cuadro de exposición itinerante,
la figura barroca de un arcángel
reencarnación fugaz de tu presencia.

Si se desnuda el ángel, transparente
su éxtasis perdura y aparece,
andrógina de senos cristalinos,
encendida pasión atormentante.

Gozo de estremecido cuello impúber,
sensualidad de labios entreabiertos
casi más turbadora que tus ojos,
-ya seas un íncubo o un súcubo-

ven tú, mi Uriel, mi arcángel del deseo,
fuego de dios, te espero cada noche
de mi oferente cuerpo tan lejana
como tu especular reflejo amado.

COMBATE DEL HASTÍO.



La transparencia súbita (4).


Coincidencia de azares semafóricos,
paquete de ciclomotor ceñido de amistosa cintura,
has girado tu cara,
                                   tus cabellos han dibujado el viento,
y tu risa feliz y tu preciada mano
hasta siempre me han dicho con un beso.

Se rasga el corazón,
borrador de poema de pésima factura,
y transportado,
mi júbilo desaparece tras la curva.

DISTANCIA.



La transparencia súbita (3).


Como flor de las jaras, tu piel tersa y suave.
Tus ojos, como flor de lavanda en la montaña.
Tu deseado cuerpo…

Cuando me lo pidas recorreré tus valles.
Mis ardorosas manos dibujarán caricia
que estremezcan tus senos...

El viento mecerá con amor tus cabellos
y quedaran desnudos tus hombros de doncella
para que los traspase el roce y el anhelo...

Abrazo tu cintura y te cojo en mis brazos.
Me das el corazón que forman tus caderas.
Te poseeré en silencio...

No se destruye nada, pon tus labios sin miedo.
Seguirá tu pureza cuando entregues tu boca
y recibas mis besos.

LA CANCIÓN DEL DESEO.



La transparencia súbita (2).


Luna llena que vences -luz azul-
las poderosas nubes de la noche
despejando los cielos para ver
luminosos reflejos de los ángeles.

Arco iris fugaz y transparente
preludio de esperanzas vespertinas,
final de lluvias, cima de tristezas
que condensa el color que porta el aire.

Somnoliento, en tiempos de amargura…
creía estar hablando de sus ojos.

SUEÑOS.



La transparencia súbita (1).


Hoy he visto a mi amor
apenas un instante,
gozosa, relajada...

gacela saltarina y feliz
encuéntrate conmigo y recolecta
los frutos de mi cuerpo,
que esperan con deleite
las dulces caricias de tus labios.

OTOÑO.
(Cantar de cantares).



13.7.15

Razón de las lágrimas (y 18).


Si dieciocho años nos separan,
casi una adolescencia vivida sin tus ojos,

si dieciocho versos
bastan para que me abandones otra tarde,

dieciocho poemas
(la razón de mis lágrimas),
mayoría de edad
serán, para mi amor incomprendido.

EPÍLOGO.


10.7.15

Razón de las lágrimas (17).


(In memoriam J. E. Cirlot).

quiero alejar mi amargo pensamiento
de ti,

no escribir más
nostalgias de canciones y de versos,
de viajes y flores
haciendo añicos mis entrañas
(friable corazón amortajado)
y olvidar las heridas
que tu intangible amor,
cual vuelo de vencejo que nunca toma tierra,
ha producido...

y así
borrar tus huellas,
no surcar tus recuerdos
(esos ojos que eyaculan miradas),
llorar porque he perdido mi dolor
y todavía
                    no estoy acostumbrado a tanta ausencia...

...distante de la nieve
tan cercano del lirio
-Abril es el más cruel de los meses-
la carretera comarcal cuatrocientos uno
es un magnífico lugar
para ir al encuentro de la nada.

EL ÚLTIMO POEMA.


8.7.15

Razón de las lágrimas (16).


Ahora son las cuatro de la tarde,
la lluvia ha comenzado su llanto desolado
como hace un año apenas
cuando un primer soneto escribían tus ojos,
o cuando caminabas entre los tulipanes.

Abandonado a todas soledades
-oyendo rock and roll de los sesenta-
no puedo
                    eliminar los blancos guardapolvos
de todo el mobiliario de nuestros corazones,

sacudir telarañas formadas en las almas,

añorar la llegada de ángeles nocturnos
-cual turbadores súcubos-
que calmen con ternura el dolor de mis sueños:
Aquel otoño nuestro, amarillos los álamos,
andando por la lluvia...
                                              cogidos de las manos.

UN SENDERO DE LLUVIA.


6.7.15

Razón de las lágrimas (15).


Tras una eternidad de treinta días
no teniendo noticias de tu alma,
rodeado de flores y de nubes
una nostalgia intensa me acompaña.

El milano oteante,
el agua, allá, lejana...
¿Por qué te encuentras tan lejos?
...Te necesito cercana.

Ya dobla tu recuerdo las oscuras esquinas de la tarde
y viene
               cogido de la mano en la montaña.

El viento mueve las encinas
y presagia la lluvia y la añoranza.

A pie de monte, solo,
con los ojos nublados por las lágrimas,
mi corazón, como guijarros, roto,
se precipita fiel...
                                  por la esperanza.

ALUVIÓN.


3.7.15

Razón de las lágrimas (14).


“I dream of you to wake...” 
“I loved you first...“  
C. G. Rossetti.


¡Qué difícil escribir tu recuerdo!

Me vas dejando sin querer retazos
de tu breve visita a mi ternura...

¿Acaso encontraré, sin darme cuenta,
la silenciosa huella de tus senos
apenas perceptible sobre el pliegue
del ajado tejido del adiós?

(Acaricio otro cuerpo
y no me olvido
de lo que he soñado
contigo).

¡Qué difícil me resulta olvidar
la primera palabra que dijiste!
-¿No están sobre tus hombros ya posados
amor y despedida tan livianos?-

Sólo ahora poseo
tus contactos triviales
y aceptar mi destino
sin que el uno se encuentre con el otro jamás.

(NEVER THE TWAIN SHALL MEET).


1.7.15

Razón de las lágrimas (13).


Un anhelo conduce mis pasos a la plaza,
frente a reverberantes sillares del museo,
debajo de la acacia callada y confidente,
junto al recuerdo tuyo, rememoro nostalgias...

Volando y gorjeando, cientos de golondrinas
adivinan tristezas que desgarran mi pecho...

Tienes la cobardía no exenta de egoísmo
de no entregar tu cuerpo ni siquiera a mis lluvias,
con cantos de sirena me llevaste al abismo
y yo buscaba un ángel... para salvar mi alma.

La mañana se mueve y tan lejos te encuentras...
Me voy
                y prisionera te quedas del deseo.
Inútil mi tarea de amarte cada día
A cambio de mi vida,
                                           tú me darás, la nada.

LA SOMBRA CAMBIANTE DE LAS HOJAS.



29.6.15

Razón de las lágrimas (12).


Lo mismo que en mis sueños
desapareces
y apareces.
Igual que en mis deseos
-pozo sin fondo
allen del infinito-.

Amiga,
¿igual que en mi esperanza?

CUMPLEAÑOS.


26.6.15

Razón de las lágrimas (11).


Desde las altas peñas
                                           que una tarde llenaste de presagios,
fisuradas cuarcitas donde grabé tu nombre
-ahora mi atalaya de nostalgias y olvidos-
en novilunio,
solitario, cual largas sombras del invierno ido,
mi corazón te envía un llanto de socorro
-estos versos que esperan tu efímera lectura-
un pensamiento
que atraviese el espacio y que recorra el tiempo,
que a lo lejos divise
ese lugar donde habita tu cuerpo
-en esta triste hora por otro estremecido-.

A mi lado
te esperan las mimosas
que florecen tempranas
para que resplandezcas prendidas en tu pelo.

Sin que me des tus labios
que me salven tus manos
                                                   aunque frías me rocen,
y no me precipite
                                   como siempre
                                                                al vacío.

LA SALVACIÓN POR EL AMOR.


24.6.15

Razón de las lágrimas (10).


Para decirme adiós, has elegido
no el paisaje neutral de los rastrojos,
sino la sugerencia del barrueco,
el olor de sus flores, sus granitos,
la orilla de sus aguas, su silencio...

Van pasando las horas... ¿nos sentimos unidos?

Me dices que he bebido
el beso que pusiste con amor en mi vaso.
Me regalas canciones que sugieren cariño
cantadas con el alma que destila tu música.
Te seducen mis versos. Te embriagan mis palabras
como licor de albaricoque amargo.
Te he recolectado espárragos silvestres.
Con la flor del almendro coroné tus cabellos
y has leído mis manos que dicen que te quiero...

Recostado en tu seno con ternura,
si cayese la bóveda celeste
detenido sería ese momento
en que beso tu cuello de gacela...

Van pasando las horas... ¿nos sentimos unidos?

Se hace un hueco la tarde entre nosotros
cuando piensas en otros un instante,
alejando mis besos no robados
mi amor teje su urdimbre de celos y de ansias...

Tus nostalgias alientan mis tristezas,
y tan sólo retengo el frío de tus manos...
Eres virgen del miedo
                                          que ahora desconoces
el precio de mi alma...
Te vas
y prisionero me encuentro de tus ojos.

Van pasando los días sin sentirte cercana.

Para pedir que vuelvas... he mirado en el cielo
un eclipse de luna (igual al que yo siento),
también, como querías, esa luna de Pascua,
espejo de recuerdos, de estimas, de deseos,
que uniría las almas con telúrica fuerza
si pensamos al tiempo uno en otro, amor mío.

CRÓNICA DE UN AMOR HECHO PEDAZOS.


22.6.15

Razón de las lágrimas (9).


 (In memoriam M. Duras).

No se encuentran jazmines amarillos
ni tampoco mimosas florecidas,
visten de nazareno nuestro campo
los lirios y las lilas.

Te pienso más hermosa
que un ajustado quite por verónicas.
Y en las rocas, subido en mi montaña,
el viento grita... tu nombre.
Cuando no estés conmigo
un sanatorio en ruinas parecerá mi cuerpo.
Te irás por los senderos oscuros de tu calle
y mis versos serán
escritos enviados en botella de náufrago.

Di,
¿de verdad será nuestro
el paisaje vivido,
las piedras romas y las jaras blancas,
los trinos de los pájaros,
los murmullos del agua?

Añoro aquella tarde
y el viento grita tu nombre...
tu nombre, amor, tu nombre de princesa.

Cuando cantas tu canción de amor y cobardía,
                                                                                       ¿estás diciendo acaso que me quieres?
Cuando ríes traviesa si te miro a los ojos.
Cuando aprietas mi mano o besas mi mejilla,
                                                                                      ¿tal vez estás diciendo que me quieres?
Cuando, tan pocas veces, me has dicho que me quieres...
                                                                                      ¿seguro estás diciendo que me quieres?

Entonces, vida mía,
no huyas de mi lado,
                                         no dejes de quererme
cuando todas las lilas florezcan, amor mío,
cuando todas las lilas florezcan para siempre.

EL VIENTO GRITA TU NOMBRE.